Un blog es nuestra casa y las redes sociales son los bares

Reducir la comunicación a las tecnologías o los medios es tan deformador como pensar que ellos son exteriores y accesorios a (la verdad de) la comunicación.

Jesús Martín-Barbero

Pocas cosas me asombran tanto como la capacidad de los humanos para sorprendernos frente a lo que pensamos “nuevo”, para insertarnos con gran velocidad en la conversación acerca de tal “novedad” y atribuirle todo tipo de bienes (o de males). Así ha ocurrido con el cine, la radio, la televisión, los teléfonos celulares, las computadoras e internet; así ocurre ahora con eso que en el habla común se llama “redes sociales”. Éstas han ganado visibilidad tanto por el crecimiento en el número de usuarios, como por la utilización de estos recursos en situaciones de crisis políticas —como en Irán, Honduras y más— y desastres naturales —como en los casos del tsunami en el Pacífico Sur o el terremoto en Haití—.

En medio de esta repentina visibilidad, se habla a la ligera de “redes sociales” y con mucha frecuencia este concepto se reduce a sitios como Facebook y Twitter. Así, abundan las notas donde se habla de que “redes sociales vigilan hábitos de consumo”, “redes sociales reemplazan al e-mail”, “Google adquiere una red social” o hasta de que “Twitter nos quiere matar de miedo”. Las redes, sin embargo, no se limitan a los medios técnicos que posibilitan la creación de un perfil personal y cierto tipo de interacción; en sentido antropológico, las redes sociales existen desde siempre, y son entendidas como campos constituidos por relaciones entre sujetos, donde cada uno es un nodo con vínculos con los otros. Autores como Raymond Williams, Assa Briggs y Peter Burke, así como Pablo Fernández Christlieb, han documentado las antiguas prácticas de comunicación oral y escrita en redes que solían construirse en casas y lugares públicos, tales como cafés y plazas.

Obviamente, la sensación de red también se produce en espacios virtuales, como ya lo plantearon Rheingold y otros autores desde principios de los 90. De hecho, en inglés suele hacerse la distinción entre social network site de social networking, es decir, una cosa son los sitios de redes sociales y otra es la práctica en sí misma. Quizá la principal diferencia que plantean los blogs, el micro-blogging, los sitios de redes y los juegos de roles en línea, frente a las otras redes, tiene que ver con la posibilidad de visualizarlas, a partir de los contactos, los comentarios, las menciones y más, que son como el rastro observable de las relaciones entre los humanos.

Se aprecia una tendencia creciente de superposición entre las redes —entendidas, como decía líneas arriba, en tanto relaciones—, muchas personas son usuarios activos de blogs, Twitter, Facebook, Flickr, YouTube, Buzz y otras; éstas, además, con frecuencia se conectan de modo automático —actualizaciones de estado en Twitter que se reproducen en Facebook y en los blogs, actualizaciones de todo que aparecen súbitamente en Buzz— o manual —usuarios que comentan en Facebook que han agregado una nueva entrada en su blog o que han encontrado un video buenísimo en YouTube—. Los contactos —o amigos o seguidores— pueden no ser los mismos en distintos espacios, pero al estar interconectados la discusión se diversifica: gran sorpresa para quienes pronosticaban el fin de los blogs con el surgimiento de Facebook o la muerte de éste último con el de Twitter.

Si bien la base de la interacción en redes virtuales es la existencia de afinidades, de intereses comunes, es posible identificar distintos sentidos para distintos espacios. Dice Octavio Rojas (@octaviorojas) que dice Álvaro Ortiz (@furilo), que “un blog es nuestra casa y las redes sociales son los bares” —de ahí el título de este escrito—. Los usuarios atribuyen a sus blogs sentidos de “lugar propio”, como si fuera una casa, porque es algo fijo, que puede ser personalizado y que los otros pueden visitar; mientras que el sentido principal de participar en Twitter, Facebook y más, no es tener un lugar, sino encontrarse con los otros, estar juntos, compartir el espacio, aunque haya miles de kilómetros de por medio, aunque en México sean las 2 de la tarde y en Eslovaquia anochezca. La magia de las redes, creo, no está sólo en lo técnico, sino en la posibilidad de construirse sobre otras coordenadas.



Publicado en Guardagujas número 9.

Aparecer lo desaparecido: guerra sucia, ausencias y memoria

Esto escribí en El Cafecito más reciente.

Quizá ese día
encontré algo que había perdido antes.
Quizá perdí algo que encontré después.
[…]

Agito mi memoria,
tal vez algo en sus ramas,
adormecido por años,
salga de pronto volando.
No.
Evidentemente exijo demasiado:
tanto como un segundo.

Wislawa Szymborska

A mí me han hecho los hombres que andan bajo el cielo del mundo

buscan el brillo de la madrugada

cuidan la vida como un fuego.

Me han enseñado a defender la luz que canta conmovida

me han traído una esperanza que no basta soñar

y por esa esperanza conozco a mis hermanos.

Entonces río contemplando mi apellido, mi rostro en el espejo

y yo sé que no me pertenecen

en ellos ustedes agitan un pañuelo

alargan una mano por la que no estoy solo.

Juan Gelman

Luz pasó muchos años de su vida sin saber que Aleida era su nombre y que sus padres biológicos fueron Roberto Gallangos y Carmen Vargas. Eso lo supo a los 28, cuando la revista Día Siete publicó un reportaje sobre la desaparición de Roberto Antonio Gallangos Cruz, Carmen Vargas Pérez, Francisco Avelino Gallangos Cruz y los niños Aleida y Lucio Antonio Gallangos Vargas, ocurrida en 1975, en el contexto de la Guerra Sucia en México. Quizá ninguna serie de palabras describa cómo se transformó su vida, cómo tuvo que reconstruirla a partir del reencuentro con su abuela y con la historia de los desaparecidos y cómo luchó hasta encontrar a su hermano que, como ella, había vivido casi 30 años una realidad ajena, con una familia distinta y un nombre distinto.

El rompecabezas de su vida comenzó a armarse entonces y, casi nueve años después, no está completo aún; de hecho, está inserto en el rompecabezas, todavía mayor, de las historias de la represión militar y política, encaminada a disolver los movimientos subversivos del México de finales de los 60 a finales de los 70.

Si bien la de Aleida es una historia que ha logrado ser relativamente visible y aparecer lo desaparecido —ya por el reportaje en Día Siete en 2001, ya por el documental Trazando Aleida, dirigido por Christiane Burkhard en 2008—, hay otras muchas historias cuyas partecitas del rompecabezas no han logrado reunirse. La guerra sucia no fue algo que se quedó en la década de 1970. El dolor de los que ahí perdieron padres, hijos, hermanos, parejas o amigos, vive entre nosotros. La indignación y la impotencia frente a los muchos recursos agotados y casos cerrados, es indescriptible. Las preguntas siguen abiertas y eso que algunos prefieren no contar, otros necesitan gritarlo, porque esas biografías son también la historia de todos.

Más allá de los casos particulares, revisar la memoria silenciada es también pensar quiénes somos como país. Quizá los responsables directos de la represión ya están muertos, pero es evidente que el Estado mexicano le debe una explicación a las familias de los desaparecidos, se las debe, entre otras cosas, por la sistemática violación a sus derechos más elementales; se las debe por la aparición en 2001 y la desaparición en 2006 de la Fiscalía Especializada para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado —¿será esto una metáfora? —; nos la debe a todos porque olvidar a los que alguna vez se opusieron es abrir la puerta a que otras voces, en otros momentos, sean calladas.

Ante la ausencia de respuestas en todos estos años, el 8 de marzo de este año Aleida Gallangos Vargas presentó una demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por la desaparición forzada de sus padres, tíos y algunos amigos. A estas alturas, el daño es irreparable; pero la esperanza de la justicia, no basta soñarla.

Por cierto, asómense al resto del Cafecito…

el blogging sigue vivo

De mi columna en Razón y Palabra.

La primera vez que sentí la experiencia de un blog fue en verano de 2003: leí un post acerca de esa actividad tan cotidiana de conducir a solas, el autor partía de lo anecdótico para plantear una reflexión sobre la soledad y sobre quiénes son los otros que van alrededor en sus respectivos autos, en sus respectivas vidas, quizás. Antes había leído otros blogs, sobre tecnología, sobre relaciones públicas; pero la única diferencia que, para mí, mostraban frente a los sitios web típicos, era que permitían comentarios; el resto era casi igual, era contenido producido por expertos “para un público”. Sin embargo, el post de conducir a solas me permitió ver ahí mi propia experiencia, identificarme con lo que dicen las letras de alguien que es como yo — en aquel tiempo, tanto el autor del blog como yo éramos estudiantes de licenciatura —, sentir que lo muy personal también es de todos y, por lo mismo, encontrar una manera distinta de comprender Internet.

Recientemente, Blogger cumplió 10 años, desde su lanzamiento en agosto de 1999, por Pyra Labs y tras ser adquirida por Google en 2002[1]. Con motivo del aniversario, Rick Klau, Product Manager de Blogger, declaró que “el blogging se ha convertido en parte del aire en Internet”[2]. Pero el blogging como práctica comunicativa es ligeramente más viejo que Blogger como empresa. Se atribuye a Justin Hall el lugar como primer blogger de la historia, éste comenzó a publicar su Justin’s home page en enero de 1994[3]; en ella, subía poemas e historias cortas, así como historias de su propia vida, con actualizaciones diarias[4].

En estos 10 o 15 años, hemos visto que la blogósfera ha crecido de una manera impresionante y se ha constituido como un lugar para expresarse libremente. Por el blogging hemos leído las reflexiones más íntimas de millones de sujetos que, en ocasiones, ni conocemos; hemos encontrado las otras versiones de la guerra en Irak, en los warblogs[5], así como de los conflictos tras las elecciones en Irán y tras el golpe de estado en Honduras[6];  hemos conocido a Yoanni[7], la blogger cubana opositora al régimen, que ha visibilizado, desde lo cotidiano, las tensiones políticas en su país; y hemos sido testigos de cierto tipo de activismo electrónico, como es el caso del Blog Action Day[8].

Hemos visto también, en estos años, que las miradas sobre la blogósfera han evolucionado y han pasado de las preguntas por los blogs a las preguntas por los bloggers y el blogging, tanto en los estudios académicos, como en los estudios comerciales. Por ejemplo, si bien durante muchos años los reportes de David Sifry y Technorati se centraron en cuántos millones de blogs había, State of the Blogosphere 2009[9], el reporte más reciente, está centrado en los bloggers, sus perfiles, sus prácticas y sus percepciones.

Contra varios pronósticos, Twitter, Facebook y otras redes no han desplazado al blogging, sino que entre ellos se ha formado un complejo tejido de redes superpuestas que da lugar a otras dinámicas en la comunicación en Internet.

 

La blogósfera sigue viva, después de tantos años, no sólo porque “el blogging se ha convertido en parte del aire en Internet”, como dijo Rick Klau, sino porque el blogging se ha incorporado en la vida cotidiana de millones de usuarios y se ha constituido como su posibilidad de tomar la palabra pública, de soltar la propia voz y a la vez sostener una conversación, de ser quien se es junto con los otros… de ser, como decía el primer post personal que leí, el que conduce solo y se sabe entre otros.

 


[1] Blogger (sf). Historia de blogger. Recuperado el 14 de agosto de 2009, de http://www.blogger.com/about

[2] Shiels, M. (2009, octubre 7). Blogger marks 10 year milestone. BBC News. Recuperado el 7 de octubre de 2009 de http://news.bbc.co.uk/2/hi/technology/8286174.stm

[3] Harmanci, R. (2005, febrero 20). Time to get a life – pioneer blogger Justin Hall bows out at 31. San Francisco Chronicle. Recuperado el 3 de diciembre de 2007 de http://www.sfgate.com/cgi-bin/article.cgi?f=/c/a/2005/02/20/MNGBKBEJO01.DTL

McCullagh, D. y A. Broache (2007, marzo 20). Blogs turn 10 – who’s the father? CNET News.com. Recuperado el 3 de diciembre de 2007 de http://www.news.com/Blogs-turn-10-whos-the-father/2100-1025_3-6168681.html

Rosen, J. (2004, diciembre 19). Your blog or mine? The New York Times. Recuperado el 3 de diciembre de 2007 de http://www.nytimes.com/2004/12/19/magazine/19PHENOM.html?ex=1261198800&en=0f68277267a43d84&ei=5090&partner=rssuserland

Sullivan, A. (2002, mayo). The blogging revolution. Weblogs are to words what Napster was to music. Wired, 10.05. Recuperado el 3 de diciembre de 2007 de http://www.wired.com/wired/archive/10.05/mustread.html?pg=2

[4] Justin’s Links (2006b). Web life. Recuperado de http://www.links.net/vita/web/, el 21 de septiembre de 2006.

[5] Islas, O. y F. Gutiérrez (2003). Internet, utopía o panóptico de la Sociedad de la Información. Anuario de investigación de la comunicación CONEICC, X, pp. 165-192.

[6] Flores Márquez, D. (2009). La historia de la gente sin historia. Ciudadanos, redes sociales mediadas y situaciones de crisis. Razón y Palabra, 69. Recuperado el 1 de agosto de 2009 de: http://www.razonypalabra.org.mx/Dorismilda.pdf

[7] Generación Y. Disponible en: http://www.desdecuba.com/generaciony/

[8] Blog Action Day. Disponible en: http://www.blogactionday.org/

[9] Technorati (2009, octubre 19). State of the blogosphere 2009. Recuperado el 27 de octubre de 2009 de http://technorati.com/blogging/feature/state-of-the-blogosphere-2009/

Zumbido en el Stockholm Challenge

Con la novedad de que Zumbido es finalista en el Stockholm Challenge, en la categoría de Health promotion.

Zumbido es un proyecto de intervención que se realizó en 2007, impulsado por SHM (una empresa inglesa de consultoría estratégica) y el ITESO, en varios municipios de Jalisco; en este tiempo se formaron redes sociales entre personas que viven con VIH, todo a través de teléfonos celulares, con el objetivo de contribuir a mejorar la calidad de vida de estas personas. Como resultado, los participantes establecieron vínculos que en muchos casos trascendieron la mediación tecnológica, ya que pudieron encontrarse con una red de “desconocidos” que compartían la misma condición, lo que los llevó a constituirse principalmente como una red de soporte emocional.

Más información acá:

http://www.comminit.com/es/node/271309/305

http://www.magis.iteso.mx/026/026_nuntia_tecnologia.htm

dialogando sobre blogs

 

Diálogos de la Comunicación, la revista de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social, dedica el número 76 (enero-junio 2008) a dialogar sobre blogs.
Introducción Octavio Islas (México)

Los blogs en la comunicación empresarial Amaia Arribas Urrutia (México)

Blogósfera en Rusia Elena Igorevna Dityatkina (Rusia)
Perfil del blogger hispano. III Encuesta a Bloggers Fernando Garrido y Tíscar Lara (España)
Los blogs no amenazan al periodismo Gerardo Albarrán de Alba (México)
Reflexiones sobre la pecera mediática Jerónimo León Rivera Betancur (Colombia)
Una mirada a los blogs Mario Campos Cortéz (México)
Los blogs en la reinvención del periodismo y los medios Jesús Miguel Flores Vivar (España)
La blogosfera gallega: una red sociocultural articulada en el ciberespacio Xosé López García, José Pereira Fariña, Manuel Gago Mariño, Moisés Limia Fernández (España)
Blogs: un ejercicio de caracterización Eduardo Villanueva Mansilla (Perú)