Juárez, las miradas y la memoria

Recuerdo las tiras donde Mafalda decía que al mundo le dolía el Asia, creo que hoy al mundo le duele todo el cuerpo, pero en algunos puntos es inconcebible que pueda experimentarse más dolor. Juárez es uno de ellos, arrastra muchos dolores, el de sus mujeres asesinadas y olvidadas, el de su seguridad perdida, el de sus jóvenes masacrados cuya memoria es ofendida por quienes se supone estarían a cargo de ver por ellos. Como en otros momentos, se hace presente la necesidad de gritar lo que pasa y lo que se percibe, lo que se siente y no encuentra cabida en muchas noticias. «Juárez se nos cae a pedazos», dice Tere Almada en un mail que Chilangelina publicó en su blog; «hoy siento que el tiempo y las fuerzas se nos agotan y Ciudad Juárez se nos muere de tristeza», finaliza. Jorge Pedro también publicó el mail de un amigo suyo que vive allá; «se siente algo en el cuerpo que afecta, y no sólo mentalmente», dice y habla de las extorsiones como pan de cada día. Rossana Reguillo publicó en Facebook fotos que tomó Salvador Salazar en la protesta que realizaron el día que Calderón estuvo en Juárez. Me duelen esas miradas, tan distintas como profundas, sobre esa realidad que vemos en Televisa. Me pregunto qué dirá, en 50 años, la historia oficial sobre la incompetencia y el cinismo de las autoridades y qué dirá sobre el dolor y el desencanto de los que ven su ciudad y su vida caer a pedazos.

Actualización: Esta noche, tuiteros y feisbuqueros se unen a #vigiliaporjuarez.

Segunda actualización: Salvador Salazar, desde Juárez, publica fotos de la Marcha de Coraje, Dolor y Desagravio: SOS Juárez.

la información hace la realidad, y no al revés

He de confesar que yo no sabía mucho de Cabañas, el futbolista, hasta que las notas sobre el balazo que recibió inundaron todos los medios. Me cansé de leer-ver-escuchar que el ilustre paraguayo seguía sedado, que movió una pestaña, que la esposa pedía oraciones, que enemil personas opinaban sobre su caso, que hasta la Chiva le entró al caos y mucho más. Me pareció y me sigue pareciendo lamentable lo que le ocurrió, pero también creo que la cobertura mediática fue excesiva. Uno de estos días me preguntaba si bastó un balazo a Cabañas para olvidar la tragedia en Haití, la represión en Venezuela, la guerra cotidiana en México. El domingo despertamos con la cruda realidad, un comando armado asesinó a 13 jóvenes y adolescentes, que estaban en una fiesta, en Juárez; la cifra de muertos se incrementó a 16 en las horas recientes. De ellos no supimos tanto y no sabemos ahora si los heridos movieron una pestaña o si despertaron con ganas de ir al Mundial. Sobre ellos y su tragedia, nuestros valientes líderes se tardaron en salir a condenar el hecho… y a los agresores. Por ellos no hemos visto un despliegue mediático tan impresionante, como tampoco lo vemos respecto al caso inconcluso de los 49 niños de la guardería ABC o sobre las agresiones a defensores de los derechos humanos o sobre enemil injusticias que ocurren en nuestro país. Precisamente en estos días se me atravesó algo que escribió Eduardo Galeano sobre los medios.

La información objetiva

En los países democráticos, el deber de objetividad guía los medios masivos de comunicación.

La objetividad consiste en difundir los puntos de vista de cada una de las partes implicadas en situaciones de conflicto.

En los años de la guerra de Vietnam, los medios masivos de comunicación de los Estados Unidos dieron a conocer a la opinión pública la posición de su gobierno y también la posición del enemigo.

George Bayley, curioso de estos asuntos, midió el tiempo dedicado a una y a otra parte en las cadenas televisivas ABC, CBS y NBC entre 1965 y 1970: el punto de vista de la nación invasora ocupó el noventa y siete por ciento del espacio y el punto de vista de la nación invadida ocupó el tres por ciento.

Noventa y siete a tres.

Para los invadidos, el deber de sufrir la guerra; para los invasores, el derecho de contarla.

La información hace la realidad, y no al revés.

Sobra decir que aquí y en todos lados, hay unos más visibles que otros.

palabras dibujadas

Contrabandistas de palabras

Los pies de Yang Huanyi habían sido atrofiados en la infancia. A los tumbos caminó su vida. Murió en el otoño del año 2004, cuando estaba por cumplir un siglo.

Ella era la última conocedora del Nushu, el lenguaje secreto de las mujeres chinas.

Este código femenino venía de tiempos antiguos. Expulsadas del idioma masculino, que ellas no podían escribir, habían fundado su propio idioma, clandestino, prohibido a los hombres. Nacidas para ser analfabetas, habían inventado su propio alfabeto, hecho de signos que simulaban ser adornos y eran indescifrables para los ojos de sus amos.

Las mujeres dibujaban sus palabras en ropas y abanicos. Las manos que los bordaban no eran libres. Los signos, sí.

Eduardo Galeano. Espejos, una historia casi universal.

de nómadas y vidas líquidas

«Las personas que circulan en las proximidades de la cumbre de la pirámide de poder global, individuos para quienes el espacio importa poco y la distancia no supone molestia alguna; son personas que se sienten como en casa en muchos sitios, pero en ninguno en particular. Son tan ligeras, ágiles y volátiles como el comercio y las finanzas cada vez más globalizadas que las ayudaron a nacer y que sostienen su existencia nómada», eso dijo Bauman en Vida líquida. Lo mismito es perfectamente observable en Up in the air (alguien muy chafa osó traducir ese título como Amor sin escalas).

Lo que se ve en esta película de Jason Reitman es, probablemente, el pretexto para mostrar fragmentos de una realidad mucho más compleja, con crisis, incertidumbres y transformaciones, con un sistema insostenible, con grandes problemáticas públicas y miles de ambigüedades en las vidas privadas, tanto de quienes se aferran a eso que llaman «estabilidad», como de quienes fluyen y fluyen mientras el tiempo pasa. Up in the air cuestiona todo, lo global, lo íntimo, el sentido de futuro.

Las metáforas de la mochila, las millas, el paréntesis y más, dicen mucho de lo que hemos llegado a ser y del punto hacia donde parecemos dirigirnos. He de decir que vi en imágenes lo que han planteado Bauman, Sennett, Augé, Ortiz, Beck, Giddens, Lechner y otros… y he de confesar que también me vi en la fascinación (no sin dudas) de Ryan (George Clooney) por la movilidad y la ausencia de ataduras.

«La vida líquida es una vida precaria y vivida en condiciones de incertidumbre constante. Las más acuciantes y persistentes preocupaciones que perturban esa vida son las que resultan del temor a que nos tomen desprevenidos, a que no podamos seguir el ritmo de unos acontecimientos que se mueven con gran rapidez, a que nos quedemos rezagados, a no percatarnos de las fechas ‘de caducidad’, a que tengamos que cargar con bienes que ya no resultan deseables, a que pasemos por alto cuándo es necesario que cambiemos de enfoque si no queremos sobrepasar un punto sin retorno». Sí, otra vez Bauman en Vida líquida.

never a year like ’09

Justo acabo de publicar un post sobre las tendencias de búsquedas y menciones de los usuarios de Internet, en Google, YouTube y Twiiter, pero creo que este video de Jib Jab (que vi en ALT1040) dice mucho más tanto de los sucesos que se alcanzan a ver en las listas de tendencias antes mencionadas, como de la cultura contemporánea… muy gringa, quizá, pero que recordamos globalmente.

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