¿sentencias previas?

Leo el post de Rossana Reguillo acerca de las zonas de riesgo cero frente a la influenza humana y sus cuestionamientos: «¿Es realmente el dilema hoy aislar a quien se percibe como amenaza para la seguridad, sin considerar los costos para la libertad y los derechos humanos? ¿cuáles serán las nuevas zonas de riesgo cero derivadas de la pandemia?»

Y, en esta inercia que hace parecer inevitable sacrificar la libertad por la seguridad, no puedo evitar pensar en Minority report, la cinta de Steven Spielberg, basada en el relato de Philip K. Dick, donde EU tenía un sistema de prevención del delito, basado en detener y congelar a los sujetos antes de que cometan el delito; aquéllo era una especie de mundo feliz, donde no había asesinatos y donde el común de las personas estaban dispuestas a sacrificar la libertad a cambio de tener la seguridad de los no-asesinatos.

En un día normal (lo que sea que eso signifique), nada suena más alejado de la realidad; pero en situaciones de crisis, más de un Estado cierra fronteras para aislar a los posibles-infectados-engendros-del-mal que se constituyen como amenaza para su seguridad y no son pocos los ciudadanos que se manifiestan de acuerdo. El asunto de fondo es el prejuicio frente a lo que se califica como amenazante, sea o no un peligro real; y el prejuicio tiene un sinfín de implicaciones sociales, pero, de manera concreta, suele chocar con los derechos humanos.

¿Será que aprobaremos sentencias previas? ¿Será que buscaremos otros mundos posibles para hacer frente a las incertidumbres?

sobre lo dado por supuesto

«La captación de los recursos utilizados por los miembros de la sociedad para generar interacción social es una condición para que el científico comprenda su comportamiento exactamente en la misma forma que esos miembros. Si bien esto puede ser apreciado fácilmente por un antropólogo al visitar una cultura ajena cuando procura describir la conducta que observa, no resulta tan transparente para quien encare la misma tarea dentro de un marco cultural conocido, dado que tiende a dar por supuesto el conocimiento mutuo que comparte con sus sujetos».

Anthony Giddens en Las nuevas reglas del método sociológico.

¿y el XXI?

Norbert Wiener, en 1948, publica en Cibernetics: “Si los siglos XVII y la primera mitad del XVIII fueron la edad de los relojes, y el fin del XVIII y el XIX la de las máquinas de vapor, el presente [XX] es la edad de la comunicación”.

Jesús Martín-Barbero en “De los medios a las culturas”, un capítulo de Proyectar la comunicación, compilación del propio Martín-Barbero y Armando Silva