La vida entre pantallas: Metodologías para el estudio de la cultura digital

El pasado viernes 27 de noviembre en el 31 Encuentro Nacional AMIC tuvimos el panel “La vida entre pantallas: Diálogos sobre metodología para el estudio de la cultura digital”. Participaron Edgar Gómez Cruz, Emiliano Treré y Gabriela Sued. En la moderación, estuvimos Rodrigo González y yo.

Si bien todo giraba en torno al estudio de la cultura digital desde distintas perspectivas -la etnografía, los métodos digitales, el proyecto de Big Data South-, las reflexiones que aquí salieron van más allá, hacia la metodología en sentido más amplio, los estudios de comunicación, incluso el modo en que llevamos la vida académica en tiempos de pandemia.

Uno de los elementos clave es desarrollar la “imaginación metodológica”, que menciona Emiliano Treré en este panel y que había mencionado también Rossana Reguillo en su conferencia.

Por acá está el vídeo.

Imaginar un mundo mejor: La expresión pública de los activistas en internet

Libro Imaginar un mundo mejor

Por fin salió mi libro Imaginar un mundo mejor: La expresión pública de los activistas en internet. Se trata de mi tesis de Doctorado en Estudios Científico-Sociales, que ha sido publicada por el ITESO, como parte de la Colección Vestigium.

Es muy satisfactorio ver que el trabajo de más de cuatro años salga a la luz, es algo que le debía a las y los activistas que confiaron en mí. Uno de los elementos clave que estos activistas ponen en la mesa es el asunto de la gratuidad. Pues, bien, la publicación de este texto -como otros tantos del ITESO- es una apuesta por el conocimiento abierto, está en línea Y SIN COSTO.

Aquí pueden bajarlo de Amazon: https://www.amazon.com.mx/Imaginar-mundo-mejor-expresi%C3%B3n-activistas-ebook/dp/B07TLDTFCL/ref=sr_1_1?__mk_es_MX=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&keywords=vestigium&qid=1568774953&s=gateway&sr=8-1

Y acá de Google Play: https://play.google.com/store/books/details/Dorismilda_Flores_M%C3%A1rquez_Imaginar_un_mundo_mejor?id=v0ifDwAAQBAJ

 

 

 

En mi corazón caben dos países: activismo digital transnacional y subjetividad política en migrantes mexicanos

Comunicación y Sociedad ha publicado mi artículo “En mi corazón caben dos países: activismo digital transnacional y subjetividad política en migrantes mexicanos”, en el dossier sobre tecnopolítica y ciudadanía digital. La edición es bilingüe, así que el texto está en inglés también: “Two countries fit within my heart: transnational digital activism and political subjectivity among Mexican migrants”.

Gracias a los migrantes mexicanos que me compartieron sus historias, a Lidia Almanza por el apoyo en la investigación, a Ricardo Chávez por el apoyo en la traducción, a Salvador Leetoy y Diego Zavala Scherer por el trabajo de coordinación del dossier, así como a todo el equipo de Comunicación y Sociedad de la Universidad de Guadalajara, que hace un espléndido trabajo para sostener una de las revistas más importantes de Latinoamérica.

 

 

 

Sobre sociología, comunicación e internet

La revista Espacio Abierto cumple 25 años y los celebra con dos números especiales dedicados a reflexionar sobre la sociología. En el volumen 25, número 3, se abordan los temas clásicos de sociología. El volumen 25, número 4, está dedicado a los temas emergentes. En este último hay un artículo mío, titulado “Recordar el pasado, pensar el futuro: Sociología, comunicación y cultura digital”. En él hago una brevísima y parcial revisión de la investigación sobre comunicación y cultura digital en estos 25 años, también esbozo algunas reflexiones acerca del futuro.

Cómo internet ha llegado a ser lo que es: Un museo en red y sobre la red

De mi columna Coordenadas Móviles, en Razón y Palabra.

 

Arpanet, una red que data de 1969, es el primer punto en la interesante cronología que puede verse en The Big Internet Museum. De acuerdo con esa primera imagen, Arpanet es el abuelo de internet. En la recuperación de elementos clave coexisten dispositivos, plataformas, aplicaciones y prácticas, en una línea de tiempo. Algunos de ellos son los emoticonos, el .gif, el html, el Smartphone, Netscape, MSN, Geocities, el Wi-Fi, Google, el blogging, Napster, Limewire, Wikipedia, Friendster, Skype, MySpace, Second Life, World of Warcraft, Facebook, Google Maps, los memes de Chuck Norris, YouTube, Twitter, Instagram y el Gangnam style. Cada elemento permite observar material adicional, así podemos ver, por ejemplo, “Me at the zoo”, el primer video que fue compartido en YouTube.

Obviamente, se trata de una selección parcial: aparecen Napster y Limewire, pero no Megaupload; están Friendster y Facebook, pero no Orkut; puede verse al Gangnam style, pero no a Felix Baumgartner. Sin embargo, plantea un modelo en el cual los usuarios pueden proponer piezas para el museo y otros usuarios podrán erigirse como una especie de curadores, mediante los votos. Otro elemento que puede resultar discutible es la estructura lineal, que no se parece mucho a la estructura reticular de la red. De cualquier modo, es una gran iniciativa que permite reflexionar sobre internet en internet. Si la finalidad de un museo es conservar y exhibir obras a las que se atribuye cierto valor histórico, cultural y/o científico, un museo como éste permite desnaturalizar eso que estamos naturalizando en medio de las innovaciones —no hace mucho recordábamos en esta columna que alguna vez el módem hizo ruido—. En palabras de sus creadores, “el museo es un tributo a todos los pioneros que han hecho de Internet y de la World Wide Web lo que es ahora”.

A propósito, los creadores de este museo son Dani Polak, Joep Drummen y Joeri Bakker. De acuerdo con su propio boletín de prensa, los tres trabajan para una agencia de publicidad en los Países Bajos, la misma agencia apoya el proyecto. En el futuro hemos de ver qué tanto evoluciona el proyecto, qué otras piezas se incorporan a la selección y en qué medida se da la participación de los usuarios. Al final de cuentas, quienes han hecho de internet lo que es ahora son también los millones de sujetos que se conectan, usan la red y la apropian para gran cantidad de fines.

El discurso del cineasta: Internet, el cine y la reflexión de Alex de la Iglesia

De mi columna Coordenadas Móviles, en Razón y Palabra.

 

“Internet es la salvación de nuestro cine”, ha dicho Alex de la Iglesia, en la ceremonia de entrega de  los premios Goya, en febrero pasado. Como ha sido registrado en los medios españoles, el cineasta, que hasta ese día era también presidente de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España, ha estado involucrado en la polémica en torno a la ley Sinde; su inconformidad fue lo que lo motivó a renunciar a la presidencia.

Lo que, en su discurso, planteó Alex de la Iglesia sobre el cine e Internet, va más allá de la ley Sinde, invita a pensar en los encontronazos que se producen cuando se trata de legislar las prácticas emergentes de consumo de productos culturales en la red, bajo una lógica que no es la de la red:

Hace 25 años, quienes se dedicaban a nuestro oficio, jamás hubieran imaginado que algo llamado Internet revolucionaría el mercado del cine de esta forma y que el que se vieran o no nuestras películas no iba a ser sólo cuestión de llevar al público a las salas. Internet no es el futuro, como algunos creen; Internet es el presente; Internet es la manera de comunicarse, de compartir información, entretenimiento y cultura, que utilizan cientos de millones de personas; Internet es parte de nuestras vidas y la nueva ventana que nos abre la mente al mundo1.

Tras afirmar que “no tenemos miedo a Internet, porque Internet es precisamente la salvación de nuestro cine”, Alex de la Iglesia propone ser creativos e innovadores, para encontrar otros modos de “entender el negocio del cine”. Esto atraviesa por la valoración del papel de las audiencias en la industria cinematográfica, lo cual es un asunto clave en el discurso antes mencionado. Uno de los primeros señalamientos del director fue que “una película no es la película hasta que alguien se sienta delante y la ve” y poco antes de finalizar recalcó que “hacemos cine porque los ciudadanos nos permiten hacerlo”. Esos mismos ciudadanos, dijo, siguen viendo cine, ahora también a través de la red.

Quizás el elemento clave en el discurso del director es el reconocimiento del cambio. Mirar a las audiencias y comprender sus lógicas implica no sólo valorarlas en tanto consumidores de cine, sino también ser conscientes de su capacidad de agencia en nuestras sociedades contemporáneas. Con las TIC, se están modificando los modos de consumo, pero también se abren posibilidades para la producción y la circulación, a agentes que en los medios tradicionales no tenían acceso a ello.

El surgimiento de formas colaborativas y reticulares de producción y consumo de contenidos, desafía las búsquedas de controlar la propiedad intelectual en la red, como se haría en la era pre-Internet. EnHipermediaciones, Carlos Scolari retoma de Eric Raymond la metáfora de las catedrales y los bazares, para explicar la emergencia de nuevos modos de producción en la comunicación digital: las catedrales fueron pensadas y construidas para una estructura jerárquica, mientras que en los bazares se produce “una gran conversación de la cual emergen configuraciones colectivas”2.

Las prácticas de producción, circulación y consumo no sólo de cine, sino de otros productos culturales, están cambiando de una lógica de catedrales a una de bazar. ¿Habrán de cambiar también ciertas mentalidades? ¿Habrá un modo de hacer compatibles las posiciones encontradas respecto al cine y otros productos culturales en la red? Si lo hay, espero vivir para contarlo.

1 RTVE. “Discurso de Álex de la Iglesia en los Goya 2011”. Consultado el 15 de marzo de 2011, en http://www.youtube.com/watch?v=HjAg4pWxW0A&

2 Scolari, Carlos. Hipermediaciones. Elementos para una teoría de la comunicación digital interactiva. Gedisa. Barcelona, 2008, p. 188.