I’m sorry: Lo digital deja rastro

De mi columna Coordenadas Móviles, en Razón y Palabra.

 

Cierto amigo mío hizo un comentario sarcástico sobre una foto en Facebook, en la que habían etiquetado a un amigo suyo. Fue un comentario hecho a la ligera, como tantos otros que se hacen en la red —como sea, mi amigo es igual de imprudente en contextos presenciales—, pero al autor de la foto, que además aparece en ella, le resultó ofensivo y, al parecer, presentó una demanda ante la PGR. No sabemos aún bajo qué cargos planteó tal demanda y tampoco sabemos si prosperará, entre otras cosas, porque cuando se cruzan el terreno legal e internet hay una nebulosa increíble. Sirva esta experiencia de mi amigo para recordar que nuestras interacciones en internet dejan rastro, algunas veces es más evidente y otras menos, pero siempre lo dejan.

Más allá de lo apasionante que pueda resultar la discusión sobre la libertad de expresión, legislación sobre internet, las implicaciones de la visibilidad en internet, los conflictos en torno a la privacidad y otras maravillas, me llama la atención un asunto concreto sobre esto de dejar rastro en la red: ¿cómo será el último rastro que se deje antes de morir?, ¿cuáles serán las últimas palabras?, ¿quiénes darán cuenta de ellas y cómo las interpretarán?

A propósito de estas preguntas, recordé que tiempo atrás vi, en un post en Microsiervos, la referencia de un peculiar sitio web que recupera los últimos tuits de personas que han muerto —personas con cierto nivel de notoriedad, dicho sea de paso—. Se trata de The Tweet Hereafter, un espacio cuyo lema es “Each of us will utter a final word. Some of them will be on Twitter” (“Cada uno de nosotros enunciará una palabra final. Algunas de ellas estarán en Twitter”), que señala el último tuit, la fecha y hora en que fue publicado, así como la fecha y hora de la muerte, la causa de muerte y un enlace a la biografía.

Uno de esos últimos tuits que registró The Tweet Hereafter está el de Hugo Chávez y fue publicado en la madrugada del 18 de febrero de 2013: “Sigo aferrado a Cristo y confiado en mis médicos y enfermeras. Hasta la victoria siempre!! Viviremos y venceremos!!” El 5 de marzo fue dada a conocer la noticia de su muerte.

El último tuit de Aaron Swartz fue la respuesta a una pregunta de alguien más. Su tuit fue del 8 de enero de 2013, él se suicidó tres días después. El suicidio también fue la causa de muerte del rapero Freddy E., pero sus últimos tuits resultan increíblemente reveladores, ya que emitió una serie de mensajes de despedida. El último es un “I’m sorry”, que fue publicado el 5 de enero de 2013 a las 2:34 de la tarde, su muerte fue registrada el mismo día, un minuto después.

Obviamente, en los casos señalados, se trata de los últimos tuits de personas —como señalé anteriormente— con cierto grado de notoriedad y, además, sólo en el tercer caso pueden considerarse últimas palabras en sentido estricto. Sin embargo, pensar en las que podrían ser nuestras últimas palabras y nuestro último rastro en la red puede resultar interesante desde distintas perspectivas: expresión pública, privacidad, identidad, ética, en fin. Pensar en esas posibles últimas palabras tal vez nos vuelva más reflexivos respecto a lo que expresamos de manera pública o semi-pública en las redes. Esto no es una invitación a dejar de expresar trivialidades —muchas de las cosas que publicamos son precisamente muy triviales, pero por algo nos resultan importantes—, es más bien una invitación a reflexionar sobre lo mucho que publicamos casi en automático.

 

 

Nueva edición de Virtualis: Tecnología, internet y vida social

Ya está en línea el número 6 de Virtualis, la revista del Centro de Estudios sobre Internet y Sociedad, del Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México. La edición aborda la relación entre tecnología, internet y vida social, en términos de retos teóricos y metodológicos para su abordaje. Las coordinadoras de este número fueron María Elena Meneses y Paola Ricaurte. Entre los artículos publicados, hay uno mío: «Desafíos en el estudio de la comunicación en internet«.

Cómo internet ha llegado a ser lo que es: Un museo en red y sobre la red

De mi columna Coordenadas Móviles, en Razón y Palabra.

 

Arpanet, una red que data de 1969, es el primer punto en la interesante cronología que puede verse en The Big Internet Museum. De acuerdo con esa primera imagen, Arpanet es el abuelo de internet. En la recuperación de elementos clave coexisten dispositivos, plataformas, aplicaciones y prácticas, en una línea de tiempo. Algunos de ellos son los emoticonos, el .gif, el html, el Smartphone, Netscape, MSN, Geocities, el Wi-Fi, Google, el blogging, Napster, Limewire, Wikipedia, Friendster, Skype, MySpace, Second Life, World of Warcraft, Facebook, Google Maps, los memes de Chuck Norris, YouTube, Twitter, Instagram y el Gangnam style. Cada elemento permite observar material adicional, así podemos ver, por ejemplo, “Me at the zoo”, el primer video que fue compartido en YouTube.

Obviamente, se trata de una selección parcial: aparecen Napster y Limewire, pero no Megaupload; están Friendster y Facebook, pero no Orkut; puede verse al Gangnam style, pero no a Felix Baumgartner. Sin embargo, plantea un modelo en el cual los usuarios pueden proponer piezas para el museo y otros usuarios podrán erigirse como una especie de curadores, mediante los votos. Otro elemento que puede resultar discutible es la estructura lineal, que no se parece mucho a la estructura reticular de la red. De cualquier modo, es una gran iniciativa que permite reflexionar sobre internet en internet. Si la finalidad de un museo es conservar y exhibir obras a las que se atribuye cierto valor histórico, cultural y/o científico, un museo como éste permite desnaturalizar eso que estamos naturalizando en medio de las innovaciones —no hace mucho recordábamos en esta columna que alguna vez el módem hizo ruido—. En palabras de sus creadores, “el museo es un tributo a todos los pioneros que han hecho de Internet y de la World Wide Web lo que es ahora”.

A propósito, los creadores de este museo son Dani Polak, Joep Drummen y Joeri Bakker. De acuerdo con su propio boletín de prensa, los tres trabajan para una agencia de publicidad en los Países Bajos, la misma agencia apoya el proyecto. En el futuro hemos de ver qué tanto evoluciona el proyecto, qué otras piezas se incorporan a la selección y en qué medida se da la participación de los usuarios. Al final de cuentas, quienes han hecho de internet lo que es ahora son también los millones de sujetos que se conectan, usan la red y la apropian para gran cantidad de fines.

Diciembre nos gustó para hacer recuentos: Notas sobre los intereses de los usuarios de internet en 2012

De mi columna Coordenadas Móviles, en Razón y Palabra.

 

Es un lugar común decir que en nuestros tiempos la información es tanta —un torrente, diría Gitlin— que la tarea de hacer memoria se complica. En internet esto se hace más evidente, sobre todo por la fragmentación de intereses y de espacios para consumir, producir, hacer circular y/o discutir la información. Los recuentos anuales son maneras de cerrar unos ciclos y abrir otros, mediante el ejercicio de mirar hacia atrás para determinar qué fue relevante en un periodo de tiempo. Hay quienes aún hacen recuentos personales en sus blogs o en diferentes sitios de redes sociales. Pero hay también recuentos que permiten ver una fotografía más amplia de lo que fue importante para las mayorías —lo que sea que eso signifique— en internet.

Como cada año, Google publicó su Zeitgeist 2012, con tendencias globales y por países. En el mundo, las tendencias fueron lideradas por “Whitney Houston”, “Gangnam Style” y “Hurricane Sandy”. La división de tendencias en categorías que hace Google —búsquedas, imágenes, atletas, eventos, personas, películas destacadas, programas de TV, protagonistas, artículos electrónicos de consumo, aerolíneas y hashtags de Google+— permite ver que hay conexiones entre ellas: acontecimientos como los Juegos Olímpicos o el salto desde la estratósfera que hizo Felix Baumgartner, desastres naturales como el huracán Sandy, o bien productos como el iPhone y el iPad de Apple, aparecen en más de una de las listas.

En México, el término de búsqueda más utilizado fue “IFE”, seguido de “Facebook español” y “Angry Birds”. En la lista figuran también “PREP”, “ley SOPA”, “becas universitarias”, “Gangnam Style” y “Whitney Houston” —aunque ésta en el lugar número 10, a diferencia del 1 en las tendencias globales—. La fotografía panorámica de las búsquedas de los usuarios mexicanos deja ver cierto interés por la política. Las tendencias de búsqueda fueron encabezadas por “IFE”, pero también aparecen “PREP”, “cómo votar”, “elecciones”, “Enrique Peña Nieto”, “Andrés Manuel López Obrador”, “Josefina Vázquez Mota”, “Gabriel Quadri”, “qué es 132”, “#yosoy132”, “Enrique Peña Nieto IBERO”, “ley SOPA”, “qué es SOPA”; aunque resulta por lo menos curioso que, en la categoría de Personas, “Julia Orayen” haya sido más buscada que los cuatro candidatos. ¿Será que tiene algo que ellos no?

Facebook publicó su Facebook Year in Review 2012, a partir de otras categorías: eventos, canciones, películas, check-ins, figuras públicas, libros, tecnología, política, televisión, deportes y memes. Su recuento es por países y no incluye a México, sólo a Estados Unidos, Australia, Brasil, Canadá, Alemania, España, Francia, India, Italia, Corea, Rusia, Singapur y Reino Unido. No resulta sorpresivo que Rajoy y la crisis fuesen tendencias en España, Hollande en Francia, o Pussy Riot en Rusia.

El recuento de Twitter, 2012 Year on Twitter, concentra varias lógicas: tweets dorados, el pulso del planeta, sólo en Twitter, tendencias y nuevas voces. Las tendencias se subdividen en categorías que agrupanhashtags: iniciadores de conversación, política, deportes, televisión, películas, música, comida, tecnología y países. En ellas coexistenhashtags como #nowplaying y #Syria. El tuit más retuiteado —tweet dorado— fue “Four more years”, de Barack Obama. El pulso del planeta se definió en torno a acontecimientos, como los Juegos Olímpicos, las elecciones en Estados Unidos o los MTV Video Music Awards; también aparecen el huracán Sandy y la discusión sobre las iniciativas SOPA y PIPA. Sobra decir que tanto en Facebook como en Twitter es posible ver las tendencias personales durante el año.

Obviamente, las lógicas y categorías son arbitrarias. Además, técnicamente no se hace el recuento del año completo— al menos dos de los recuentos están en línea desde el 12 de diciembre—. Una diferencia clara es que las listas de Google se refieren principalmente a la búsqueda de información, mientras que las de Facebook y Twitter se construyen en torno a la “conversación” o la producción de los usuarios. Sin embargo, permiten ver tres fotografías de los intereses de gran parte de los usuarios de internet.

Hay grandes acontecimientos políticos y deportivos, así como catástrofes naturales, que fueron también el centro de la atención en los grandes medios de comunicación, tales como las elecciones en países como México, Brasil y Estados Unidos, los Juegos Olímpicos en Londres y el huracán Sandy. Por la cobertura mediática, estos sucesos habrían cobrado relevancia independientemente de la existencia de internet. Esto permite cuestionar la aparente horizontalidad en la red: si bien es cierto que casi cualquiera puede publicar, no todo lo que se publique es igual de visible. De algún modo, los grandes temas que aglutinan el interés y la discusión siguen estando conectados con la agenda mediática. Sin embargo, hubo otros acontecimientos que implicaron la presencia de la red, como el caso del salto desde la estratósfera que hizo Baumgartner —incluso cuando detrás estuvo una marca y una importante estrategia—; las discusiones y protestas frente a las iniciativas de ley SOPA y PIPA, en las que internet fue tanto el canal como el protagonista; así como los grupos y prácticas activistas, como #YoSoy132 en México. Tales acontecimientos se incorporan a las fotografías panorámicas de los intereses globales. De cualquier modo, las fotografías panorámicas dejan ver justo eso, panoramas, no detalles.

El diario en línea. Metodología para el análisis y la reflexión sobre Internet y las prácticas políticas entre universitarios

Hace unos días la Revista Latinoamericana de Metodología de Investigación Social publicó el artículo «El diario en línea. Metodología para el análisis y la reflexión sobre Internet y las prácticas políticas entre universitarios», cuyas autoras somos Rebeca Padilla, Dolores Villalpando y quien esto escribe. Esperamos que este artículo sea de utilidad para otras investigaciones.

 

 

La red, la calle y las elecciones en México en 2012

De mi columna Coordenadas móviles, en Razón y Palabra.

Nadie esperaba el acontecimiento del 11 de mayo en la Universidad Iberoamericana Campus Santa Fe. Los estudiantes protestaron contra el entonces candidato Enrique Peña Nieto, en su visita a esta sede universitaria. La información circuló en tiempo real mediante Twitter, Facebook, YouTube y más. Sin embargo, los grandes medios de comunicación presentaron versiones que contradecían lo que había sucedido, hubo incluso encabezados que decían “Éxito de Peña en la Ibero pese a intento orquestado de boicot”[1], hubo también declaraciones de Pedro Joaquín Coldwell, presidente del PRI, y de Arturo Escobar, vocero del PVEM, en las que se descalificaba las protestas estudiantiles. Lo anterior derivó en nuevas expresiones de los jóvenes, mediante un video que difundieron en YouTube, donde 131 estudiantes de la Ibero responden a las descalificaciones. Posteriormente, se integraron alumnos de otras universidades, como el ITAM, el Tecnológico de Monterrey, el CIDE, la UNAM, la UAM, entre otras, para dar forma al movimiento YoSoy132.

Este movimiento hizo aportaciones importantes a la discusión pre-electoral en México, al colocar en la agenda el cuestionamiento de un sistema político sucio y perverso, así como de una oferta mediática parcial, caracterizada por un escenario de gran concentración de la propiedad de los medios, que se traduce en una increíble concentración de poder. Asimismo, la organización del #DebateYoSoy132, en el cual participaron tres de los cuatro candidatos a la presidencia de la república, permitió ver un ejercicio alternativo frente a los realizados por el Instituto Federal Electoral.

Un elemento clave fue la combinación de estrategias de organización y comunicación en internet, así como de movilizaciones en las calles. De este modo, se realizaron marchas y acciones de protesta simultáneas en distintas ciudades, tanto del país como del extranjero. En ese sentido, la movilización internacional, tanto de mexicanos que viven en el extranjero, como de extranjeros que se solidarizaron con el movimiento YoSoy132 fue un factor clave, que fue posible y visible, a partir de la comunicación en internet.

Durante la jornada electoral, además de los esfuerzos del movimiento YoSoy132, se observó la participación de los ciudadanos en otras iniciativas, tales como FotoXCasilla, PREP Ciudadano y Observación Electoral 2012 (la cual da continuidad al trabajo realizado en elecciones anteriores, en Cuidemos el voto). La particularidad de estas iniciativas es que permitieron integrar, mediante herramientas tecnológicas, los esfuerzos realizados de manera presencial. También hubo grandes flujos de información en torno a las elecciones, las experiencias de los ciudadanos, el reporte de delitos electorales, las manifestaciones de apoyo o denostación de candidatos, entre otros.

Los resultados de las elecciones son hoy cuestionados por la cantidad impresionante de irregularidades observadas, registradas y difundidas por los ciudadanos, mediante internet. Si bien muchos coinciden/coincidimos en que el ejercicio de los ciudadanos, tanto en las casillas como en los consejos distritales y locales, fue limpio; las condiciones no han sido equitativas.

Nadie esperaba el acontecimiento del 11 de mayo en la Universidad Iberoamericana Campus Santa Fe. Nadie esperaba que eso detonara una movilización impresionante a partir de ese punto. Pero, entonces, todo el mundo esperó demasiado, como si mes y medio de movilización tuvieran el superpoder de contrarrestar las inequidades previas. El escenario presente no es el que se auguraba hace meses, pero tampoco el que se pensó que podría ser en las semanas más recientes. Incluso puede observarse por momentos cierta desorientación en los integrantes de las distintas asambleas del movimiento YoSoy132 y entre los ciudadanos. Es complicado levantar la voz en esas condiciones, pero el uso creativo de internet, aunado a las movilizaciones en la calle, alcanzó a abollar la hegemonía de la palabra pública. Así, a la discusión añeja sobre política y medios de comunicación, se suma aquella que confiere a internet—o, mejor dicho, al uso que los ciudadanos hacen de internet— un papel clave en la democracia.


[1] Esto detonó una parodia en Twitter, donde los usuarios emplearon el hashtag #encabezadosOEM.

El #DebateYoSoy132: Cuando los ciudadanos tomaron la pantalla

De mi columna Coordenadas Móviles, en Razón y Palabra.

 

 

“Sabes que algo está cambiando cuando son ciudadanos los que hacen la tarea del IFE”, dijo Paloma en Twitter. Se refería al debate convocado por los jóvenes del movimiento #YoSoy132, para este martes 19 de junio de 2012, a las 20 horas, en el cual participaron tres de los cuatro candidatos a la presidencia de la república.

Para este ejercicio, se invitó a los ciudadanos a proponer las preguntas para los candidatos, en un foro en Internet (Somos más de 131), donde también se podía votar por los cuestionamientos para encontrar cierto nivel de acuerdo. También mediante Internet se dio a conocer que este debate sería transmitido por el canal de Más de 131 en YouTube, así como en otros medios, como Radio Ibero y Radio Educación, así como en algunos espacios físicos.

Al debate asistieron Gabriel Quadri de la Torre, Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador, mientras que Enrique Peña Nieto declinó la invitación, bajo el argumento de que el movimiento asumió una posición política contra su proyecto y su persona y que esto no garantizaba equidad en el ejercicio. Ante esto, los organizadores dejaron un sillón vacío que evidenciaba la ausencia del candidato de la coalición Compromiso por México.

El #DebateYoSoy132 no tuvo un moderador y un formato, sino tres moderadores y tres formatos. En la primera fase hubo nueve preguntas para tres candidatos, que fueron realizadas a través de Google Hangout por diferentes estudiantes; cada respuesta tuvo una réplica por parte del universitario correspondiente; tanto las preguntas como las respuestas tuvieron tiempo limitado. En la segunda fase los candidatos discutieron en torno a asuntos concretos, hubo mayor oportunidad para la interacción, siempre y cuando no se pasaran del tiempo establecido en 5 minutos, para todas sus intervenciones. En la última fase, hubo preguntas que fueron sorteadas —dos para cada uno— y se concedió tiempo para que determinado candidato respondiera y los dos restantes replicaran. Al final, los candidatos recibieron otras preguntas que los ciudadanos les habían planteado de manera específica.

Como en otras ocasiones, el debate sobre el debate se dio en las redes, conectado por hashtags como #Debate132 y #DebateYoSoy132 y aderezado por las muestras de creatividad de los usuarios, que hacían chistes sobre el sillón vacío, el baño de la Universidad Iberoamericana donde Peña Nieto se ocultó en su visita a esa institución, la apariencia del primer moderador, los problemas para medir el tiempo que tuvo López Obrador, la palabra “celebro” en las intervenciones de Quadri, la pulsera huichola de lucía Vázquez Mota y, por supuesto, las fallas técnicas en la transmisión.

Dichas fallas, en diferentes espacios, fueron una constante y limitaron el ejercicio de ver el debate. Sin embargo, la posibilidad de dialogar mediante Facebook y Twitter llevó a las redes de usuarios a compartir distintas opciones para ver o escuchar el debate: cuando se cayó la transmisión en el canal de Más de 131 en YouTube, ya estaban circulando otras propuestas, como Terra, La Silla Vacía, Uno Noticias, entre otras.

A pesar de esos lamentables problemas, con los aspectos técnicos y con el tiempo, los formatos propuestos por los jóvenes para las distintas fases del debate permitieron una mayor oportunidad para interactuar y discutir, que en los dos ejercicios previos organizados por el Instituto Federal Electoral. En el caso del #DebateYoSoy132 se trató de un ejercicio que hizo visibles otras formas de diálogo democrático, entre los ciudadanos y los candidatos a la presidencia, mediante el uso de Internet como herramienta de organización y de comunicación. En otras palabras, si bien el peso de la tecnología es innegable, es pertinente considerar la capacidad de agencia de los organizadores y los participantes —de uno y otro lados de la pantalla— en la realización de este debate.

Ciertamente, es importante considerar que grandes sectores de mexicanos no tienen acceso a Internet, lo cual coloca a los participantes como un grupo privilegiado. Sin embargo, estos esfuerzos, con sus aciertos y sus errores, permiten observar que la participación ciudadana puede realizarse mediante mecanismos que trascienden el voto. Independientemente de las participaciones de los candidatos y de sus posteriores declaraciones de triunfo en el debate, el ejercicio fue un triunfo para la ciudadanía organizada. Es deseable que estas prácticas trasciendan la temporada de campañas electorales y se planteen como una forma de diálogo también con los representantes populares.

Los aprendizajes tras este debate ciudadano son muchos. Algo se está transformando entre cierto sector de jóvenes, de ciudadanos. Es vital no perder de vista eso que se mueve.

#Debate2012: El debate sobre el debate

De mi columna Coordenadas móviles, en Razón y Palabra.

 

Este domingo 6 de mayo de 2012, hemos sido testigos del primer debate entre los candidatos a la presidencia de México, bajo la organización del Instituto Federal Electoral. Recordemos que hubo una gran discusión en torno a la transmisión del debate, debido a que la Femexfut programó el partido Monarcas – Tigres a la misma hora y que Ricardo Salinas Pliego optó por transmitir el partido en vez del debate en TV Azteca, que esto derivó en un ataque de Anonymous a portales del Grupo Salinas. Recordemos también que Televisa optó por emitir el debate en canal 5 y no en el canal con mayor cobertura y audiencia y que esta postura de las dos mayores televisoras detonó una propuesta del PRD —que finalmente no fue aceptada— para que el debate se presentara en cadena nacional y un cuestionamiento en torno a la pertinencia de esto. Tras todo el caos, la transmisión se dio en los canales comerciales 5 y 40, así como en los canales públicos y en el canal del IFE en YouTube; se registró también la transmisión en algunas plazas públicas, como el Zócalo de la Ciudad de México.

Algunas de las críticas previas al debate presidencial se centraron en las deficiencias del formato para la discusión de las ideas. Sin embargo, con todo y esas limitaciones, los debates organizados por el IFE son de las pocas oportunidades que los ciudadanos tenemos para ver a los candidatos juntos y la idea es que puedan exponer una síntesis de sus propuestas, articulada en ejes y preguntas muy puntuales.

En el debate vimos, en gran parte, la repetición de los spots de campaña de Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota, así como una serie de señalamientos hacia los errores de los otros. Las pocas propuestas que los candidatos hicieron, no fueron acompañadas de estrategias, en parte por las problemáticas de formato antes señaladas, por el tiempo tan corto del que disponían para hablar y porque ese escasísimo tiempo fue más utilizado en los ataques. Si entendemos el debate como sacar trapos al sol, lo hubo. Los candidatos resucitaron muertos como Bejarano, Paulette, las faltas de Josefina en el Congreso. Si entendemos el debate como discusión de las ideas, no hubo tal, en parte porque los candidatos se concentraron más en atacar a los adversarios que en mostrar sus propuestas, en parte porque, como ha sido señalado antes, el formato del debate no se presta para ello.

Sin embargo, en Twitter y Facebook, los ciudadanos hicieron/hicimos un debate paralelo en tiempo real sobre el debate presidencial. En Twitter, el hashtag #Debate2012 aglutinó la discusión y en distintos momentos otros hashtags fueron trending topics, sobre todo en referencia a los errores cometidos por los candidatos. En ambas redes circularon las narraciones de lo que se veía en pantalla, críticas serias, sarcasmo puro, repeticiones de las propuestas; en los casos de quienes estaban en plazas públicas, hubo también fotografías de la gente que se había reunido; en los casos de los militantes y simpatizantes de los partidos, hubo también muestras de apoyo y consignas sobre los presuntos triunfos de los cuatro candidatos (irónico que ganen los cuatro a la vez, ¿no?). Si algo fue evidente es lo que distintos académicos han señalado ya respecto a las tendencias de los usuarios de Internet a relacionarse con sujetos afines a ellos, no sólo en asuntos de política, sino en general. Esto implica que, cuando se dialoga con otros en la red, casi siempre se hace con quienes están de acuerdo. Lo anterior fue evidente en el debate paralelo, donde las diferentes posturas se encontraron, ciertos sectores tuvieron un acercamiento al diálogo, pero otros se concentraron en publicar y re-publicar lo que resultaba favorable para el candidato de su preferencia… es decir, nada nuevo.

Algunos de los señalamientos que se hicieron en las redes fueron hacia lo acartonado de los discursos perfectamente ensayados de algunos candidatos, así como hacia la necesidad de incorporar mecanismos que permitieran la participación de los ciudadanos en el debate, algo que ya ha ensayado CNN México en su ejercicio Foro CNN, donde si bien la crítica ha sido que las preguntas son muy básicas, se ha incorporado la participación de los ciudadanos tanto en el foro televisivo como a través de Internet, lo cual permite una discusión enriquecedora.

En suma, el debate que se registró en Internet, acerca del debate presidencial, fue un importante ejercicio ciudadano de discusión de los asuntos públicos que, sin duda, deberá explotarse más en otros momentos. Aunque el discurso optimista sobre Internet, en el que se enfatiza su potencial democratizador, debería considerar que el acceso a la red es muy limitado en nuestro país y que el interés por la política —con o sin Internet de por medio— es muy débil también, es en estos espacios donde se puede apelar a una mayor participación ciudadana mediante la discusión.

Entre el anonimato y el exceso de visibilidad

De mi columna Coordenadas móviles, en Razón y Palabra.

 

“El stalking es una forma de etnografía virtual”, me dijo una amiga cierto día. No es complicado enterarse de muchos detalles de las vidas de los otros, cuando las actualizaciones de Facebook, Google Plus, Twitter y FourSquare se agolpan en las pantallas. Esto evidencia diferencias significativas, no sólo respecto a las prácticas de comunicación de la era pre-internet, sino de las propias prácticas de comunicación en los primeros años de la explotación comercial de la red.

En la década de 1990, la interacción en los chats, mediante el uso de nicknames —en ausencia de indicadores sobre sexo, edad y aspecto físico— desafiaban los modos de entender la comunicación. En aquel tiempo, gran parte de los estudios de comunicación mediada por computadora enfatizaban el anonimato como característica de estas prácticas, así como las posibilidades de gestión de la identidad. Los recursos de presentación de una identidad construida para interactuar en línea, que podía coincidir o no con la “identidad real” —lo que sea que eso signifique— eran considerados por unos en términos de posibilidades creativas, mientras que otros se alarmaban ante los riesgos de los usos de estos recursos.

En 20 años, las prácticas y las interfaces se han transformado enormemente. El uso de fotografías y videos, muchas veces en tiempo real, así como la popularización de las aplicaciones basadas en servicios de geolocalización, plantean otros desafíos al estudio de la comunicación y la cultura. Muchas preguntas ahora giran en torno al exceso de visibilidad en la red, en dos sentidos: En primer lugar, en términos de un desplazamiento en las concepciones sobre lo público y lo privado; sobre esto, algunos autores, como Zygmunt Bauman, han planteado que nuestra época se caracteriza por el desdibujamiento de los límites entre la esfera de lo público y la esfera de lo privado. En segundo lugar, en términos de la gestión de la privacidad, a partir de las posibilidades de las interfaces para controlar quiénes pueden conocer qué de los usuarios; en este sentido, gran parte de las discusiones se enfocan en los riesgos del exceso de visibilidad y en las vulnerabilidades que todos los sitios de redes sociales tienen respecto a la privacidad, pero también en los usos creativos de las redes para controlar la información personal que se difunde, así como en otros usos enfocados en el rastreo de datos de los usuarios por diversos intereses y para diferentes propósitos. Las prácticas de comunicación en entornos digitales tienen múltiples dimensiones importantes para el análisis, pero también para la reflexión personal en torno a la interacción en internet.

En suma, se ha producido un desplazamiento en las discusiones, del anonimato al exceso de visibilidad. Lo anterior no significa que el anonimato en la red haya dejado de existir, las redes de WikiLeaks y Anonymous son casos concretos en los que el anonimato y la protección de la privacidad siguen siendo asuntos centrales; pero sí deja ver que este desplazamiento habla de un territorio de análisis caracterizado por las transformaciones permanentes en las prácticas y las discusiones sobre tales prácticas.