¿sentencias previas?

Leo el post de Rossana Reguillo acerca de las zonas de riesgo cero frente a la influenza humana y sus cuestionamientos: «¿Es realmente el dilema hoy aislar a quien se percibe como amenaza para la seguridad, sin considerar los costos para la libertad y los derechos humanos? ¿cuáles serán las nuevas zonas de riesgo cero derivadas de la pandemia?»

Y, en esta inercia que hace parecer inevitable sacrificar la libertad por la seguridad, no puedo evitar pensar en Minority report, la cinta de Steven Spielberg, basada en el relato de Philip K. Dick, donde EU tenía un sistema de prevención del delito, basado en detener y congelar a los sujetos antes de que cometan el delito; aquéllo era una especie de mundo feliz, donde no había asesinatos y donde el común de las personas estaban dispuestas a sacrificar la libertad a cambio de tener la seguridad de los no-asesinatos.

En un día normal (lo que sea que eso signifique), nada suena más alejado de la realidad; pero en situaciones de crisis, más de un Estado cierra fronteras para aislar a los posibles-infectados-engendros-del-mal que se constituyen como amenaza para su seguridad y no son pocos los ciudadanos que se manifiestan de acuerdo. El asunto de fondo es el prejuicio frente a lo que se califica como amenazante, sea o no un peligro real; y el prejuicio tiene un sinfín de implicaciones sociales, pero, de manera concreta, suele chocar con los derechos humanos.

¿Será que aprobaremos sentencias previas? ¿Será que buscaremos otros mundos posibles para hacer frente a las incertidumbres?

la legitimación de lo multicultural

Hace tiempo, tras ver Rachel getting married, platicábamos un amigo y yo sobre la boda — que en la película es pretexto para el dramón familiar — y sobre la incorporación de tantos elementos multiculturales, que si el novio negro hawaiano y la novia blanca gringa clásica, las damas de la boda envueltas en saris, las flores, la ceremonia íntima, el paso por ene géneros musicales en la fiesta, que lo mismo tiene jazz que samba — con bailarinas brasileñas incluidas — y más.

El punto es que no es la única película reciente que incorpora lo multicultural en un contexto típicamente gringo, por ejemplo, en The accidental husband hay una escena que ni siquiera aparece en el trailer, donde Patrick (Jeffrey Dean Morgan) lleva a Emma (Uma Thurman) y los Bollenbecker (Isabella Rossellini y Keir Dullea) a un bar mitzvah indio en algún lugar de Nueva York y de pronto se integran, como si nada, en un ambiente que les resulta ajeno.

the accidental husband 1

En ambas películas es visible la búsqueda de hacer pasar lo multicultural como algo incorporado y no cuestionado, a diferencia de las cintas donde se enfatiza el conflicto cultural o el prejuicio hacia ciertas comunidades, sobre todo de parte de los estadounidenses. No es casualidad que cuando la globalización ha permitido ver que hay vida más allá de Hollywood y cuando los migrantes se cuentan por millones en EU, se empiece a incorporar lo multicultural en las historias típicamente norteamericanas y que esta incorporación sea legitimadora.