Tony me envió esta infografía.
comunicación
Mediaciones Sociales convoca a publicar
Mediaciones Sociales es una revista de comunicación y ciencias sociales, de la Universidad Complutense de Madrid. Justo ahora está abierta la convocatoria para publicar en su número 7, así que si a alguien le interesa, corra a ver la convocatoria completa: http://www.ucm.es/info/mediars/Convocatorias/convocatorias.html
The wireless age: las novedades un poquito viejas
De mi columna, que se llama igual que este blog, en Razón y Palabra.
Hablar de wireless suele asociarse a una relativa novedad, concretamente, a la posibilidad de conectarse a Internet sin necesidad de cables. The wireless age, curiosamente, fue una novedad hace casi 100 años; ése era el título de la revista interna de Marconi Company, que circuló de 1911 a 1926, los primeros dos años, bajo el título Marconigraph[1] y, a partir de 1913, como Wireless age[2].
Por extraño que parezca, a principios del siglo XX ya tenía sentido hablar de lo inalámbrico (wireless), a partir de los avances en radiotelegrafía o telegrafía inalámbrica, lo cual valió el Premio Nobel de Física en 1909, al ingeniero italiano Guglielmo Marconi y al físico alemán Carl Ferdinand Braun[3]. Estas innovaciones provocaron grandes transformaciones en la comunicación de aquellos tiempos y sentaron las bases para otros inventos que se producirían después.
Es importante señalar que la telegrafía, como todos los adelantos, estuvo ligada a otros desarrollos: la electricidad y el ferrocarril. La primera no requiere mayor explicación. El segundo, como observan Briggs y Burke, suele ubicarse en la historia del transporte, no en la de los medios; sin embargo, los primeros tendidos de líneas telegráficas se instalaban justamente junto a las líneas ferroviarias. Sobra decir que en aquel tiempo, el sistema de medios estaba profundamente ligado al sistema de transporte, puesto que la comunicación de los mensajes era parte de las vías físicas de comunicación: “los flujos de información siguieron tradicionalmente los flujos del comercio, pues los mercaderes llevaban las noticias junto con las mercancías por mar y por tierra”[4].
El desarrollo de los medios de comunicación estuvo profundamente relacionado también con el poder, los gobiernos mostraron gran interés en la expansión de las comunicaciones, éstas, según ha señalado el politólogo norteamericano Kart Deutsch, “son los nervios del gobierno, particularmente importantes en los Estados grandes y sobre todo en los imperios muy extendidos”[5]. En el contexto militar, la telegrafía fue fundamental. Esta historia parece repetirse, décadas después, con los avances en tecnología computacional y comunicación a través de redes.
En términos tecnológicos, la heredera más o menos directa de la telegrafía fue la radio, que se constituye como un punto fundamental en la historia de los medios de comunicación. Precisamente la radio y la telefonía adquirieron también el status de “inalámbricos” en su momento, junto con algunos otros instrumentos como los micrófonos, los timbres de las casas, los amplificadores empleados en música y más. De algún modo, la tecnología inalámbrica se ha incorporado profundamente en nuestra vida cotidiana.
Curiosamente, en nuestros tiempos, cuando el telégrafo ha sido desplazado por otras formas de comunicación, las computadoras portátiles y el acceso inalámbrico a Internet ostentan la ausencia de cables como signo de modernidad —lo que sea que esto último signifique—. Sin embargo, la historia de la tecnología y de los medios, ha sido una historia de innovaciones constantes, en la cual es tan recurrente como ambiguo, colocar los calificativos de “nuevo” y “moderno”. Wireless es uno de esos términos que fueron nuevos hace casi un siglo y siguen sonando a nuevos —o se siguen explotando como tales— ahora.
Mirando hacia atrás y luego hacia el presente, es evidente que sin el telégrafo no podríamos comprender la emergencia y el desarrollo de la radio y la televisión. Sin la Wireless age de 1913 no podríamos comprender nuestra wireless age de principios del siglo XXI.
[1] Briggs, A. y P. Burke (2002). De Gutenberg a Internet. Una historia social de los medios de comunicación. Madrid: Santillana.
[2] The Marconigraph / The Wireless Age (2006). InfoAge. A science/history learning center and museum. Disponible en: http://www.infoage.org/html/wireless-age-on-file.html
[3] All Nobel Prizes in Physics (2010). Nobelprize.org, the official website of the Nobel Prize. Disponible en: http://nobelprize.org/nobel_prizes/physics/laureates/
[4] Briggs, A. y P. Burke. Op. cit.
[5] Briggs, A. y P. Burke. Op. cit.
¿Ves cómo te gusta la ópera?
Amo los flashmobs, los amo, los amo. Hoy llegué, vía Comunicación se llama el juego, a estos dos, que hacen una intervención creativa en el espacio urbano. He de decir que ambas ejecuciones me conmovieron. ¡Viva la música!
Día Europeo de la Ópera, en Pamplona
Ópera en el Mercado Central de Valencia
Días de congresitis…
Si esto fuera un periódico, ya habría sido despedida, tras los prolongados abandonos y las notas tardías. En mi defensa diré que cometí la locura de ir a tres congresos, una charla y una sesión de un seminario permanente en tres semanas. Obvio, los pendientes se han multiplicado cual mancha voraz y, por ello, escribo ahora el corte informativo de hace un mes.
Todo comenzó en el 11o. Seminario de Investigación de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, que fue del 18 al 21 de mayo. En él todos los investigadores de la universidad y dos que tres extremos presentamos nuestros avances y resultados de investigaciones, en siete mesas: ciencias naturales y exactas, ingenierías y tecnologías, ciencias agropecuarias, ciencias biomédicas, ciencias económicas, ciencias del diseño y de la construcción, ciencias sociales y humanidades.
Algo curioso es que las mesas siguen la estructura institucional departamental de la universidad, así que, por ejemplo, en la mesa de ciencias sociales, un día participaron los historiadores, otro los sociólogos, otro los especialistas en educación y al final los psicólogos, una politóloga y dos filósofos. Esto en términos de organización facilita mucho las cosas, pero quizá también produce una dinámica medio endogámica, que no promueve el diálogo entre investigadores de más áreas.
En fin, el día de los sociólogos —en ese bloque, por cierto, incluyeron a los comunicadores— fue muy prolífico en exposiciones. Octavio Maza, Olivia Sánchez, Salvador de León, Rebeca Padilla, Maru Patiño, Fernando Padilla, Evangelina Tapia, Silvia Bénard, Esthelita Esquivel, Consuelo Meza, Salvador Camacho, Genaro Zalpa y yo, nos aventamos un maratón de 14 ponencias en cinco horas. Con una agenda tan apretada, no hubo mucho tiempo para discutir, pero eso no impidió que se tratara de una sesión muy enriquecedora, por la diversidad de objetos de estudio, de perspectivas e intereses; eso fue genial.
La siguiente escala fue en FLACSO México, en el II Congreso Latinoamericano y Caribeño de Ciencias Sociales, que se realizó del 26 al 28 de mayo. He de confesar que nunca había estado en FLACSO —aunque sí, enemil veces, en frente, en Six Flags— y me hizo feliz, el lugar es hermoso, pero además, la calidez humana invita a volver. Quizá lo que más me gustó fue la organización de las mesas por objetos, más que por disciplinas.
Concretamente, yo participé en un eje temático dedicado a procesos culturales, identidades y ciudadanía, en la mesa que se tituló Comunicación, identidad y política. Compartí mesa con Juan Camilo Molina, de FLACSO Ecuador y con Mauricio Álvarez, de la UACM, quien fue un moderador genial, hizo una presentación en la que conectó las biografías y los trabajos que íbamos a presentar. Más tarde, con la moderación de Ligia Tavera, de FLACSO México, participaron Enedina Ortega, del Tec de Monterrey, Rocío Verónica Orlando Zamora, de FLACSO Ecuador y Hugo Luna, de FLACSO México. Desgraciadamente, fue poco el tiempo que pude estar allí. Regresé a casa a resolver uno que otro asunto, antes de emprender un viaje más.
Guadalajara fue el siguiente punto en el mapa, esa vez para asistir a la charla que dio Carlos Scolari, la tarde del 31 de mayo en el ITESO. Algo muy rico es que este investigador argentino de nacimiento, formado en Italia y radicado en España, partió de su trayectoria biográfica para contar cómo fue que entró en el mundo de la comunicación digital, primero por el lado profesional, después a través de la investigación. Así transitó del panorama general de teorías de comunicación a las particularidades de la comunicación digital, para aterrizar en la metáfora ecológica y las narrativas transmediáticas. Al terminar la charla —y luego de la necesaria, aunque brevísima, sesión de chisme con Karina y Alfredo— regresé a Aguascalientes, sólo para hacer la maleta y viajar nuevamente al DF.
El XXII Encuentro Nacional AMIC (Asociación Mexicana de Investigadores de Comunicación), fue del 2 al 4 de junio, en la Universidad Iberoamericana. Todo empezó con la conferencia de Guillermo Orozco Gómez, titulada “Audiencias, ¿siempre audiencias?”, en la que discutió las transformaciones sociales que vivimos, en relación con la comunicación como epicentro de otros cambios. Presentó diez maneras de hacer sentido conceptual de nuestra interacción con las pantallas, en calidad de audiencias, desde el modelo de los efectos hasta aproximaciones más recientes y complejas sobre mediaciones e hipermediaciones, torrente mediático, producción de presencia y convergencias y ecología de los medios.
En esa misma sintonía, Carlos Scolari dictó su conferencia “Narrativas transmediáticas. Mundos de ficción, branding y prosumidores en la nueva ecología de los medios”. Habló del mundo de los medios, caracterizado por la explosión y por las nuevas prácticas de producción y consumo; también de la convergencia narrativa y las narrativas transmediáticas, con cortes de Lost, Pardillos y La Isla Presidencial. Cerró con una serie de cuestionamientos: ¿Podemos seguir investigando los medios o los géneros/discursos de manera aislada? ¿Asistimos a una extinción de los medios masivos? ¿Asistimos a una evolución de nuevas especies mediáticas? Ante todo, siguiendo a Jesús Martín Barbero, habrá que superar la razón dualista que separa viejos y nuevos medios y habrá que echar un ojo a las interfaces.
De los paneles, sólo vi dos. En el primero, moderado por Delia Crovi, acerca de la apropiación digital y las transformaciones culturales, me sorprendió gratamente el trabajo de María Elena Meneses, sobre la convergencia digital y el trabajo periodístico.
El segundo, sobre metodologías de medición de nuevos medios —lo que sea que nuevos signifique—, fue moderado por Manuel Guerrero y contó con la participación de Rubén Jara, de IBOPE, que habló de las formas de medición empleadas en la investigación comercial. Continuó Raúl Trejo Delarbre, que además de ser muy crítico y profundo en su participación, se dio el lujo de hacer un corte informativo: México 1, Italia 0 —he aquí otro corte informativo, el panel fue al mismo tiempo que el partido amistoso—. El cierre fue contundente: “Hay que ir más allá del dato duro, pero para eso hay que tener datos”. La última participante de esta mesa fue Cosette Castro, quien nos sorprendió a todos con sus primeras afirmaciones: dijo que habla desde una perspectiva latinoamericana de los estudios de comunicación, desde la búsqueda de la inclusión social y digital, desde la comprensión de la información y comunicación como derecho humano, desde el pensamiento complejo y la transdisciplinariedad… lo que estudiamos, señaló, no dice exactamente quiénes somos. Después habló de los puentes, de la comunicación lineal a la no lineal, del mundo analógico al digital, de la condición de audiencias en relación con las industrias de contenidos en Latinoamérica.
Grupos de investigación hay muchísimos, pero yo estuve siempre en el de nuevas tecnologías, Internet y Sociedad de la Información; ahí la discusión osciló entre la brecha digital, el e-goverment, los usos políticos de Internet, los mundos virtuales, la fotografía digital, el blogging autobiográfico, las narrativas, los usuarios, las relaciones de pareja a través de Internet, el software libre y mucho más… hasta fantasías futuristas ligeramente incomprensibles.
Algo genial en este encuentro fue el reencuentro de los itesianos, Raúl Acosta y Magdalena López de Anda, profesores del ITESO, así como Rebeca Padilla, Salvador de León y yo, que nos formamos en tierras tapatías, pero vivimos en Aguascalientes. A eso hay que sumar el post-brindis —campo fértil de las prefiguraciones—, la extraña reclusión en Santa Fe y el descubrimiento del secreto mejor guardado de la Ibero. Con todo, llegó el momento de emprender la graciosa huída.
Finalmente, ya en mi ciudad, estuve en la cuarta sesión del Seminario Permanente de Estudios Socioculturales, que coordino en el Colegio de Estudios Sociales de Aguascalientes; en ella se presentaron dos trabajos, el de Edgar Zavala Pelayo, sobre catolicismo y dominación epistemológica en la sociología y el de Vicente Esparza Jiménez, acerca de la conmemoración de la Expropiación Petrolera en Aguascalientes. La asistencia fue muy pobre, pero la discusión fue muy enriquecedora.
Miles de kilómetros y horas de viaje después, los días de congresitis terminaron, con una serie de ideas revoloteando en mi cabeza. Sobra decir que es una locura de la que no me arrepiento.
El registro del instante… al instante
De mi columna, Coordenadas Móviles, en Razón y Palabra.
Esa noche Joaquín Sabina dio un concierto en mi ciudad; no fui, pero en mi muro de Facebook aparecieron fotos y comentarios sobre su concierto mientras éste transcurría; después vinieron los videos y los comentarios de quién se encontró con quién, dónde estaban y hasta de qué platicaron cuando se encontraron. Hace años, había que esperar al día siguiente para ver las notas en medios o esperar a que los amigos y conocidos contaran cómo le fue, si uno no había estado ahí; sobra decir que ahora, en el tiempo de los teléfonos inteligentes, todo está al alcance de un clic, los conciertos, las conferencias, las marchas y manifestaciones, los acontecimientos violentos, los desastres naturales y más. La magia de la imagen y la palabra permite registrar el instante… al instante.
Lo que estas acciones dejan ver es, de entrada, que la calidad técnica de la foto o el video, no necesariamente es lo más importante; si bien cada vez hay cámaras con mejor definición e, incluso, las que están incluidas en los celulares son cada vez mejores, la finalidad de apropiarse la tecnología para captar los instantes y actualizar velozmente se centra en compartir la experiencia a los otros que no están, pero también en comunicar que estoy aquí, no que estuve ahí como antaño, sino que estoy aquí, ahora, en el presente y que es algo que se puede demostrar. José van Dijck y otros autores han señalado que los usos de la fotografía y el video en el siglo XX, han sido muy importantes personal, familiar y culturalmente, puesto que estos materiales se constituyen como la memoria de lo acontecido. El desplazamiento que se produce con las vías de comunicación digital radica, entre otras cosas, en la velocidad con que los contenidos son producidos y fluyen.
Los comentarios, las fotos y videos en tiempo real, se constituyen como una ventana que permite asomarse a un fragmento de los sucesos en el momento que ocurren e interactuar a partir de ello. Podemos pensar que es una manera de explotar el presente. Varios autores, como Bauman, Beck, Lechner, Martín-Barbero y otros, ya han hablado del presente perpetuo como característica de nuestros tiempos. La vida cotidiana se documenta “en el momento” y la memoria construida parece, en ocasiones, un torrente… y a veces es imposible seguir y capturar tal torrente, pero ésa, como diría la nana Goya, “es otra historia”.
El instante adquiere relevancia y se configura como un valor fundamental en la comunicación digital, pero hay otro elemento clave: la experiencia vivida. Subir a Facebook la foto de la manifestación en que estoy es, como había señalado líneas arriba, comunicar que estoy presente y participo en ella, es decir, que no es algo que me contaron, sino que lo vivo. Esto se ha evidenciado, sobre todo, en los casos de desastres naturales; donde una foto, un video o la ubicación de un twitt en el mapa, da legitimidad para hablar de los sucesos, porque se tiene información de primera mano.
¿Quién iba a pensar, en los primeros años de Internet, que esto sería posible? En aquel tiempo se pensaba en los usuarios de la red, como adolescentes sin vida social, gordos por comer comida chatarra para no despegarse de la máquina, pálidos por la ausencia de sol. Lo de hoy, sin embargo, es la movilidad… y el instante.
Juárez, las miradas y la memoria
Recuerdo las tiras donde Mafalda decía que al mundo le dolía el Asia, creo que hoy al mundo le duele todo el cuerpo, pero en algunos puntos es inconcebible que pueda experimentarse más dolor. Juárez es uno de ellos, arrastra muchos dolores, el de sus mujeres asesinadas y olvidadas, el de su seguridad perdida, el de sus jóvenes masacrados cuya memoria es ofendida por quienes se supone estarían a cargo de ver por ellos. Como en otros momentos, se hace presente la necesidad de gritar lo que pasa y lo que se percibe, lo que se siente y no encuentra cabida en muchas noticias. «Juárez se nos cae a pedazos», dice Tere Almada en un mail que Chilangelina publicó en su blog; «hoy siento que el tiempo y las fuerzas se nos agotan y Ciudad Juárez se nos muere de tristeza», finaliza. Jorge Pedro también publicó el mail de un amigo suyo que vive allá; «se siente algo en el cuerpo que afecta, y no sólo mentalmente», dice y habla de las extorsiones como pan de cada día. Rossana Reguillo publicó en Facebook fotos que tomó Salvador Salazar en la protesta que realizaron el día que Calderón estuvo en Juárez. Me duelen esas miradas, tan distintas como profundas, sobre esa realidad que vemos en Televisa. Me pregunto qué dirá, en 50 años, la historia oficial sobre la incompetencia y el cinismo de las autoridades y qué dirá sobre el dolor y el desencanto de los que ven su ciudad y su vida caer a pedazos.
Actualización: Esta noche, tuiteros y feisbuqueros se unen a #vigiliaporjuarez.
Segunda actualización: Salvador Salazar, desde Juárez, publica fotos de la Marcha de Coraje, Dolor y Desagravio: SOS Juárez.
palabras dibujadas
Contrabandistas de palabras
Los pies de Yang Huanyi habían sido atrofiados en la infancia. A los tumbos caminó su vida. Murió en el otoño del año 2004, cuando estaba por cumplir un siglo.
Ella era la última conocedora del Nushu, el lenguaje secreto de las mujeres chinas.
Este código femenino venía de tiempos antiguos. Expulsadas del idioma masculino, que ellas no podían escribir, habían fundado su propio idioma, clandestino, prohibido a los hombres. Nacidas para ser analfabetas, habían inventado su propio alfabeto, hecho de signos que simulaban ser adornos y eran indescifrables para los ojos de sus amos.
Las mujeres dibujaban sus palabras en ropas y abanicos. Las manos que los bordaban no eran libres. Los signos, sí.
Eduardo Galeano. Espejos, una historia casi universal.
de blogging y micro-blogging
Bastantes bytes han corrido para abordar las complejas relaciones entre blogs y Twitter. Hay quienes afirman que el blogging vive una fuerte crisis e incluso que ha sido desplazado por el micro-blogging; pero también hay otros que plantean que los usuarios han repartido sus prácticas en distintas vías, que han destinado Twitter a lo inmediato y el blog a lo más reflexivo. Coincido, en cierto modo, con los segundos; creo que más que un desplazamiento, hay cierta superposición e integración de redes, que da lugar a prácticas comunicativas más complejas y, por lo mismo, mucho más interesantes. Guardando toda proporción, recordemos que en otros tiempos se habló de que la tele iba a sustituir al cine y, más recientemente, que internet acabaría con la televisión; el tiempo ha demostrado que, más que desplazarse unos a otros, distintos medios se han integrado, sobre todo en tiempos de convergencia mediático-tecnológica.
Entre tanto, me llamó la atención que, en esta semana, encontré dos reflexiones sobre este asunto, planteadas por dos conocidos bloggers. Primero, Chilangelina habló de la crisis del blogueo y se preguntó por la denominación de los implicados (¿son blogueros, tuiteros o qué?). Posteriormente, el Ganso lo puso en duda y recuperó argumentos de uno y otro lado (como éste de Defeña Salerosa y éste de Lilián).
Todo apunta a que los bytes seguirán corriendo en torno a este asunto, por parte de que bloggers, analistas y uno que otro agregado cultural. El tiempo, creo, no necesariamente dará la razón, sino que quizá nos sorprenda más… ya lo discutiremos después, sea en blogs, vía Twitter o Facebook o con señales de humo.









