El torrente de los trending topics

De mi columna en Razón y Palabra.

 

El torrente de tweets no tiene fin, a veces se intensifica y a veces parece disminuir, pero nunca termina. He de señalar otra obviedad: en el gran torrente de tweets concurren los trending topics. Estos, además de permitirnos ver en torno a qué temas se produce la conversación en Twitter, en tiempo real, dan pistas sobre la densidad de tal conversación.
Algunos casos recientes son los de Aristegui y Presunto Culpable. En el primero de ellos, a principios de febrero de 2011, en Twitter se dio el rumor de que Carmen Aristegui había sido despedida de MVS, tras haber partido de un señalamiento hecho por legisladores del PT, para cuestionar si el presidente Felipe Calderón es alcohólico. Antes de que se hubiese confirmado el despido, el hashtag #Aristegui ya era trending topic e innumerables tuiteros discutían —unos con más bases que otros— sobre la libertad de expresión, el periodismo, el presidente, los medios y más. La conversación continuó por varios días, hasta que la periodista fue recontratada e incluso después.
Posteriormente, el caso de Presunto Culpable saltó también a la discusión, luego de que una juez ordenó suspender la exhibición del documental, como respuesta a la demanda de amparo que entabló una de las personas que aparecen en la cinta, bajo el argumento de que mostrarlo así daña su imagen. El hashtag #PresuntoCulpable ha concentrado la conversación al respecto, en torno al sistema de impartición de justicia en México, los derechos humanos, la libertad de expresión, las vías alternas para ver el documental y más.
En los dos casos, como en tantos otros, ha sido evidente que, junto a los usuarios informados, se sitúan otros que se suben al tren de las causas sin abonar realmente a una conversación. Entre los usuarios informados, con frecuencia hay divergencias, pero es posible discutir, con seriedad, con ironía o de la forma que cada uno prefiera. Sin embargo, las cosas se complican entre los usuarios que se suben al tren de las causas: algunos, los más evidentes, emiten cuasi-comunicados en torno a cuanta injusticia ocurra en el mundo, a veces sin información suficiente; otros parecen tener mayores argumentos, pero una vez que acaba la visibilidad mediática sobre el tema, se olvidan de él… como varios de nuestros honorables políticos lo han de saber.
El resultado, a mi parecer, es un engrosamiento rápido del torrente, que no necesariamente implica la contribución a una discusión más densa. Todd Gitlin, en su libro Media unlimited: How the torrent of images and sounds overwhelms our lives, presenta la metáfora del torrente para hablar de la saturación de contenidos mediáticos, en la que vivimos, por medio de distintos soportes, en los que circulan grandes flujos de información. Quizá tal metáfora permita entender también lo que ocurre cuando un tema llega a ser trending topic y la saturación se vuelve un hecho. Las causas requieren ser trending topic para lograr cierto nivel de visibilidad y llamar a la conciencia y la acción; sin embargo, de poco sirve llegar al nivel del torrente, si la discusión se diluye en la confusión. La red permite hacer visible lo mejor y lo peor de nosotros.

 

¡Feliz cumpleaños, Wikipedia! Donde hay wikipedieros hay motivos para festejar

Publicado originalmente en el blog Cultura Digital, de la Universidad de Buenos Aires.

En la era pre-Wikipedia solíamos buscar información en las grandes enciclopedias… grandes por su valor, pero también grandes por el tamaño y el peso de los tomos. Quizá la grandiosidad de las ediciones —que tenían/tienen como uso alternativo decorar las casas y oficinas— era un recordatorio de cuán ambiciosa resulta la empresa de concentrar el conocimiento científico. El respaldo de grandes editoriales y el trabajo de expertos otorgaba legitimidad a los contenidos publicados.

En la década de 1990, comenzó a hablarse de enciclopedias digitales, tanto en soportes físicos como en la red. Un ejemplo de esto es Encarta, la enciclopedia de Microsoft, que estuvo vigente desde 1993[i] hasta 2009, cuando Microsoft dejó de venderla[ii]. Otro caso es la centenaria Encyclopædia Britannica, cuyas versiones en línea y en CD-ROM fueron lanzadas en 1994[iii] y se mantienen aún.

Frente a ellas, Wikipedia surgió en 2001, vinculada a Nupedia, un proyecto de enciclopedia libre, con artículos escritos por expertos que participaban sin recibir remuneración y con un proceso de revisión por pares. La lentitud en este proceso llevó a Jimbo Wales y Larry Sanger, los fundadores, a usar un wiki para agilizar la edición[iv]. Con el tiempo, Wikipedia se convirtió en un proyecto bastante más abierto, al grado que se autodefine actualmente como “la enciclopedia libre que todos pueden editar”[v]: es construido, actualizado, revisado y corregido por voluntarios alrededor del mundo, en varios idiomas. Esto ha permitido que el uso sea gratuito, a diferencia de Encarta y Britannica Online.

Justamente el trabajo voluntario y el carácter de gratuidad fueron, en principio, debilidades de Wikipedia, ya que permitir el acceso de voluntarios anónimos y realizar trabajo colaborativo bajo la lógica del contenido abierto, significó romper con la tradición de las enciclopedias de siglos. Con los años, esto que parecía afectar la legitimidad del proyecto, se volvió una fortaleza. Sobre todo, la actualización podría decirse que en tiempo real —posibilitada por el uso de wiki—, ha sido una innovación acorde a nuestros tiempos.

Wikipedia ha llegado a su décimo aniversario este 15 de enero de 2011 y la celebración, acorde al espíritu colaborativo que caracteriza al proyecto, no es una, sino muchas, en distintos lugares del mundo, bajo la organización de voluntarios. El mapa muestra que la mayor parte de las celebraciones se ubican en Europa—sobre todo en las zonas centro y este— y en la India; aunque, con mayor o menor densidad, abarcan todos los continentes[vi]. Donde hay wikipedieros, hay motivos para festejar.

Desde este lado de la pantalla, creo que es importante celebrar la longevidad de un proyecto como éste. Feliz cumpleaños, Wikipedia, por hacer evidente que el conocimiento debe estar al alcance de todos y no sólo de quienes puedan pagarlo, que puede ser construido por todos y no sólo por las élites de los saberes expertos, que el contenido abierto no es el futuro sino el presente y que lo gratuito no resulta necesariamente una mala inversión. ¡Feliz cumpleaños, Wikipedia!

Dorismilda Flores Márquez

Maestra en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el ITESO, integrante del Colegio de Estudios Sociales de Aguascalientes AC.

dorixfm@gmail.com, https://dorisfm.wordpress.com


[ii] Microsoft (2011). Microsoft Encarta. Disponible en: http://www.microsoft.com/spain/encarta/default.mspx

[iii] Encyclopædia Britannica Corporate Site (2011). History of Encyclopædia Britannica and Britannica Online. Disponible en: http://corporate.britannica.com/company_info.html

[iv] Wikipedia (2011). Wikipedia. Disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia

[v] Wikipedia (2011). Bienvenidos a Wikipedia. Disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada

[vi] Wikipedia (2011). Wikipedia 10. Página principal. Disponible en: http://ten.wikipedia.org/wiki/P%C3%A1gina_Principal

¡Están vivas! Notas sobre la lengua y la lectura en la era de Internet

De mi columna en Razón y Palabra.

 

“Internet es la vuelta de Gutenberg”, señaló Umberto Eco, en una conversación con Javier Marías, realizada con motivo de la celebración por los 1000 números de Babelia, la revista cultural del diario español El País. El argumento del célebre semiólogo y escritor italiano es claro: “Con Internet es una civilización alfabética. Escribirán mal, leerán deprisa, pero si no saben el abecedario se quedan fuera. Los padres de hoy veían la televisión, no leían, pero sus hijos tienen que leer en Internet, y rápidamente. Es un fenómeno nuevo” [1].

La reflexión de Eco rompe con una de las quejas más recurrentes sobre la comunicación en Internet y a través de SMS: que la gente ha dejado de leer. De entrada, cuando se le atribuye a la tecnología una responsabilidad así, pareciera que los sujetos son seres indefensos frente a las malvadas máquinas que les impiden disfrutar de la literatura, la ciencia y la reflexión, en versiones impresas. Pareciera también que las pantallas no permiten posibilidad alguna de lectura, como si lo impreso fuese lo único que tuviera valor; si bien muchos —entre ellos, Umberto Eco— defienden el valor de los libros impresos, los soportes digitales se van incorporando poco a poco a nuestros hábitos de lectura, demostrando que las obras no son tales por su soporte, sino por el contenido. Sobre todo, pareciera que los otros modos de lectura —de las imágenes, de las narrativas, de lo fragmentado— no exigieran habilidades importantes para entender y apropiar aquello que se lee.

De fondo, la defensa de la lectura en su sentido tradicional puede conducir a cerrar los ojos frente a las constantes transformaciones, que no atentan contra, sino que diversifican, las opciones de producción, distribución y consumo de obras. Considero que la clave está en visualizar las prácticas sociales y los productos, no como algo fijo e inamovible, sino como algo vivo, susceptible a los cambios que se producen en el tiempo.

Sobre la lengua, en relación con Internet, Eco afirma: “No creo que el lenguaje se empobrezca, ¡cambia!” y cita el ejemplo del inglés, un idioma que puede considerarse pobre al compararlo con lenguas como el francés, el italiano y el español, pero que, a pesar de todo, “puede decir cosas maravillosas. Por lo tanto, se simplifica, pero puede decir muchas cosas. Las lenguas funcionan”[2]. Ninguno de nosotros habla el español del siglo XVI y eso no nos hace inferiores respecto a nuestros antecesores. La lengua es algo vivo, que recoge las huellas del tiempo y del paso de los sujetos por distintas situaciones; tanto las nuevas palabras que se incorporan al vocabulario, como aquéllas que caen en desuso, hablan de la historia de las sociedades.

Quizá habría que empezar a formularnos otras preguntas en torno a las pantallas: ¿qué nuevas habilidades se están gestando y transformando ya, para leer narrativas transmediáticas?, ¿qué retos plantea la lectura fragmentada que hacemos en Twitter, Facebook y otras redes, frente a las concepciones tradicionales de lectura y frente a nuestros modos de apropiar la información?, ¿en qué medida estamos siendo partícipes de los cambios que se producen?, ¿qué otras preguntas surgen en torno a estas prácticas vivas? Tal vez cada pregunta no nos conduzca a las certezas, sino a otras preguntas.


[1] Manrique Sabogal, Winston. “Encuentro Umberto Eco – Javier Marías. Diálogo politeísta”. En El País. Consultado el 25 de enero de 2011, en http://www.elpais.com/articulo/portada/Dialogo/politeista/elpepuculbab/20110122elpbabpor_9/Tes

[2] Manrique Sabogal, Winston. Op. cit.

 

El hombre de la opción por los pobres

Siempre he pensado que quienes asisten a un funeral dan una idea más o menos clara del muerto. Las imágenes del funeral del obispo Samuel Ruiz dejan ver ríos de lágrimas en las caras de indígenas de ropas coloridas, le lloran como le llorarían a un papá, le cantan para despedirlo, se acercan al féretro con libertad. La opción por los pobres de Samuel Ruiz no se limitó al discurso. Los pobres para los que vivió ahora lloran su muerte. Descanse en paz.

Foto: Víctor Camacho, La Jornada.

Baarìa

Tornatore volvió a hacerme llorar… o quizá Morricone… o más bien ambos y todo el equipo. Fui a ver Baarìa y encontré más de lo que esperaba: una película algo larga, llena de detalles, aunque a veces la sentí cortada (como que tanta historia no cabe en tan pocos minutos).
Cuando aparecen los créditos, la voz de Tornatore explica que un artista sólo puede hablar de aquello que conoce y Baarìa, dicen, tiene mucho de autobiográfico. Cuenta las vidas de tres generaciones de italianos -concretamente sicilianos- a través de la vida de los Torrenuova: Cicco, Peppino y Pietro, es decir, el abuelo, el padre y el nieto, idealistas los tres, cada uno para lo suyo.
La historia es dolorosa, con grandes cuestionamientos políticos tejidos entre escenas de la vida cotidiana. Tal vez ahí está la belleza, en lograr conectar la historia -de 1930 a 1980- con las biografías.

Me duele este México rojo

Publicado originalmente en El Cafecito 61 y ahora también en Nuestra aparente rendición.

 

 

When the violence causes silence, we must be mistaken.

The Cranberries, “Zombie”.

 

La primera vez que estuve en Tlatelolco tuve una sensación muy extraña, al estar parada sobre el lugar donde nuestros antepasados indígenas hacían sacrificios humanos y donde ocurrió la masacre de los jóvenes estudiantes en 1968. En muchos momentos de nuestra historia, las manchas de sangre se han acumulado —literal y simbólicamente— en espacios geográficos concretos. Asistimos ahora al enrojecimiento de nuestro mapa, los asesinatos, ya no de individuos sino de grupos de personas, ya no sólo de “delincuentes” sino también de ciudadanos que cometen el grave error de estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado, con las personas equivocadas y se convierten en “daño colateral”. ¿Hasta qué punto es normal? ¿Dónde comienza a ser demasiado?

*

Recuerdo mucho una tira de Mafalda, donde ésta señalaba que tenía un enfermo en casa. Se trataba de un mundo recostado, ya que, en palabras de ella: “Le duele el Asia”. Si retomamos esa metáfora, quizá podamos decir que al mundo le duele todo, le duele China y también Birmania, Inglaterra, Haití, Afganistán y más. También le duele México, con sus graves problemas de feminicidios y el incremento en la comisión de delitos relacionados con el crimen organizado, con el olor a miedo y los ríos de sangre y los gritos de ayuda que no son escuchados.

*

“Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y la prosperidad de la Unión, y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande”[1], con esas palabras Felipe Calderón tomó protesta como presidente hace casi cuatro años. Alguien no está haciendo bien su trabajo si el bien y la prosperidad se traducen en una supuesta guerra contra el narcotráfico, que ha dejado más destrucción y muerte que soluciones, donde la sensible pérdida de miles de vidas es reducida a un daño colateral. Del otro lado, si la inseguridad y la violencia llevan al silencio y la indiferencia, los ciudadanos —en tanto Nación— no estamos asumiendo nuestros derechos y obligaciones de demandar a nuestros representantes que hagan su trabajo.

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Recientemente fue publicado en Nexos, el artículo “Cómo reducir la violencia en México”, de Eduardo Guerrero Gutiérrez. El autor delinea las tendencias en la violencia en nuestro país desde el año 2001, hace una crítica a la actuación del gobierno mexicano y plantea propuestas concretas de acción. La crítica es clara: “El gobierno federal falló en dos temas cruciales: el diagnóstico del mal y el método para combatirlo. El gobierno supuso, equivocadamente, que las organizaciones criminales no tendrían capacidad para reaccionar ante el asedio gubernamental. Peor aún: el gobierno creyó que él mismo estaba en condiciones de iniciar la guerra en enero de 2007. Este error de cálculo ha implicado enormes costos para el país en términos de vidas humanas y bienestar. El incontrolable aumento de la violencia en varios puntos del país ha propiciado que la estrategia oficial se revierta en contra del gobierno mismo. Junto con la violencia crecen el secuestro y la extorsión, el consumo de drogas y la percepción pública de que la guerra se perdió”[2]. Con frecuencia, el discurso oficial habla del narcotráfico y las organizaciones criminales como si se tratara de una realidad aparte a la que se ataca, pero no se ha reconocido lo que Guerrero Gutiérrez y otros analistas han señalado, la relación entre los “golpes” que el gobierno ha dado con la detención o ejecución de grandes capos y el incremento en los niveles de violencia en la reorganización de las geografías del narco y la reapropiación de territorios.

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En El rechazo de las minorías. Ensayo sobre la geografía de la furia, el antropólogo Arjun Appadurai habla de un contraste entre dos lógicas: la del sistema vertebrado de los estados-nación modernos y la del sistema celular del las redes terroristas. Estas últimas están “conectadas, pero no dirigidas verticalmente; coordinadas, pero notablemente independientes; capaces de dar respuestas sin contar con una estructura centralizada de comunicación; borrosas, pero con claridad”[3]. Quizá sea un error comparar las organizaciones terroristas con el crimen organizado, de entrada, porque aunque existan claras similitudes, hay también muchas diferencias. Sin embargo, quizás esto ayude a entender las fallas en la “guerra” o “lucha” contra el narcotráfico que ha emprendido el gobierno mexicano, porque el enfrentamiento entre sistemas distintos no ha conducido a la añorada tranquilidad, sino a la rearticulación y multiplicación de las organizaciones delictivas.



[1] 500 años de México en documentos (2006, diciembre 1). Toma de protesta de Felipe Calderón como Presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Disponible en: http://www.biblioteca.tv/artman2/publish/2006_413/Toma_de_Protesta_de_Felipe_Calder_n_Hinojosa_como_Presidente_constitucional_de_los_Estados_Unidos_Mexicanos.shtml

[2] Guerrero Gutiérrez, E. (2010, noviembre 3). Cómo reducir la violencia en México. Nexos. Recuperado el 5 de noviembre de 2010, de: http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=1197808. Disponible también en Nuestra aparente rendición: http://nuestraaparenterendicion.blogspot.com/2010/11/eduardo-guerrero-nos-autoriza-publicar.html

[3] Appadurai, A. (2007). El rechazo de las minorías. Ensayo sobre la geografía de la furia. Barcelona: Tusquets.

El poder de los bits: Mark Zuckerberg, Julian Assange y Steve Jobs, personas del año 2010

De mi columna en Razón y Palabra.

 

Todo parecía indicar que Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, sería la “persona del año” (u hombre del año, como dicen muchos), según la revista Time: la votación de los lectores lo dejó en primer lugar[1], su visibilidad mediática en las semanas más recientes había sido muy grande, incluso Time lo comparó con Daniel Ellsberg, quien filtró documentos del Pentágono en tiempos de la guerra de Vietnam. La gran sorpresa llegó cuando la revista optó por una salida políticamente correcta: “por conectar a más de medio billón de personas y mapear las relaciones sociales entre ellas, por crear un nuevo sistema de intercambio de información y por cambiar cómo vivimos nuestras vidas, Mark Elliot Zuckerberg es la persona del año Time 2010”[2]. La publicación señaló que “Zuckerberg es parte de la última generación de seres humanos que recordarán la vida antes de Internet”[3] —recordemos que nació en 1984— y, como creador de Facebook, se le atribuye una revolución en las prácticas de comunicación digital. Pero Time no dejó de mencionar a Julian Assange, como finalista: “en 2010, Wikileaks llegó a ser una fuerza revolucionaria”[4], por haber convertido los secretos en un asunto del dominio público. Incluso hace una comparación entre ellos, a partir de la afirmación de que ninguno de los dos venera la autoridad tradicional: “Zuckerberg y Assange son dos lados de la misma moneda. Ambos expresan un deseo por la apertura y la transparencia”[5].

Le Monde sí se atrevió y nombró “persona del año” a Julian Assange, quien consideran es poseedor de una personalidad controversial, que tiene muchos detractores. Sobre todo, la mención de los editores fue por contribuir al debate sobre la transparencia de una manera radical, según señaló Sylvie Kauffman, la jefa de redacción[6]. En esta elección coincidieron tanto los lectores como los editores del periódico. Como dato adicional, recordemos que Le Monde, junto con The New York Times, The Guardian, El País y Der Spiegel, publicó las filtraciones de WikiLeaks a partir de finales de noviembre de 2010.

Financial Times también hizo su elección de “persona del año”, pero sorpresivamente optó por Steve Jobs, por sus contribuciones al mundo de los negocios, a partir del lanzamiento del iPad en 2010, que compitió en impacto con el iPod y el iPhone, presentados en 2001 y 2007 respectivamente. A esto se suma la lucha contra el cáncer, que enfrentó el CEO de Apple[7].

Ser “persona del año” implica ser alguien con el suficiente poder para haber influido en el mundo durante el año. Esta tradición fue iniciada por la revista Time hace varias décadas y ha sido copiada por otros medios, como los anteriormente mencionados. Llama la atención —al menos a mí— que las “personas del año” elegidas por Time, Le Monde y Financial Times —medios estadounidense, francés y británico, respectivamente— no sean esta vez líderes políticos, sino agentes vinculados al desarrollo, uso y apropiación de las TIC: Mark Zuckerberg como creador de Facebook, que ha significado importantes transformaciones en las prácticas de comunicación digital, pero que ha tenido también un fuerte impacto en términos de negocios; Julian Assange, como fundador de WikiLeaks, que ha puesto en jaque, principal, aunque no exclusivamente, a la diplomacia estadounidense, al revelar información secreta, bajo la consigna de la transparencia radical —“information wants to be free”— y Steve Jobs, como CEO de Apple, cuyas innovaciones en hardware y software han sido punta de lanza para la industria de las TIC. Bien señaló Manuel Castells en su libro más reciente, que “el poder en la sociedad red es el poder de la comunicación”[8].

Los tres, Zuckerberg, Assange y Jobs tienen su lado B. El primero ha enfrentado cuestionamientos por el manejo de la privacidad en Facebook; el segundo es cuestionado por la condición de paralegalidad en la actividad cotidiana de WikiLeaks; el tercero también, por los usos y costumbres tan cerrados de Apple, a diferencia de los esfuerzos por la apertura y el software libre. Obviamente, las innovaciones/transformaciones/contribuciones por las cuales se les nombró “personas del año” no es algo que hayan hecho solos: Facebook, WikiLeaks y Apple son mucho más que Zuckerberg, Assange y Jobs, aunque, ciertamente, son ellos las figuras más visibles y ostentan el poder en esas organizaciones.

El más joven es Zuckerberg, con 26 años, frente a 39 de Assange y 55 de Jobs. En cuanto a educación, Zuckerberg estudió en Harvard, Assange en la Universidad de Melbourne y Jobs en Stanford; ninguno destaca por haber concluido sus estudios universitarios, pero los tres destacan por esfuerzos autodidactas y por cierta genialidad.

Las trayectorias biográficas de los tres son francamente interesantes. La historia de Facebook —y con ella, parte de la vida de Zuckerberg— ya sirvió de inspiración para el libro de Ben Mezrich, The accidental billionaires: The founding of Facebook, a tale of sex, Money, genius, and betrayal; el cual fue adaptado para la película The social network[9]. A Julian Assange le ofrecieron más de un millón de libras a cambio de su autobiografía, lo cual aceptó, según dijo, para cubrir sus gastos legales y sostener a WikiLeaks[10]; muy probablemente se convertirá también en una película. Sobre Steve Jobs se han publicado un par de biografías no autorizadas —iCon: Steve Jobs, the greatest second act in the history of bussiness de Jeffrey S. Young y William L. Simon, así como The second coming of Steve Jobs de Alan Deutschman— y se ha anunciado una autorizada, trabajada por Walter Isaacson[11]. Además, existe la película Pirates of Sillicon Valley, dirigida por Martyn Burke hace más de 10 años, en la cual se aborda la historia de Apple y Microsoft[12].

De cualquier modo, Zuckerberg, Assange y Jobs se han situado en posiciones de poder, a partir de sus motivaciones, habilidades y recursos; de distintos modos, han transformado el mundo y el modo en que comprendemos lo social, la red, el poder. En este sentido, si las “personas del año” se ubican en la tecnología y no en la política formal, he ahí una señal de que la geografía política del mundo se está reconfigurando.


[1] El Mundo (2010, diciembre 13). Julian Assange, personaje del año para los lectores de Time. Disponible en: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/13/comunicacion/1292272367.html

[2] Time (2010, diciembre 15). Person of the year 2010. Mark Zuckerberg. Disponible en: http://www.time.com/time/specials/packages/0,28757,2036683,00.html

[3] Grossman, L. (2010, diciembre 15). Person of the year 2010. Mark Zuckerberg. Time. Disponible en: http://www.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,2036683_2037183_2037185-1,00.html

[4] Gellman, B. (2010, diciembre 15). Runners-up. Julian Assange. Time. Disponible en: http://www.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,2036683_2037118_2037146-1,00.html

[5] Stengel, R. (2010, diciembre 15). Only connect. Time. Disponible en: http://www.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,2036683_2037181,00.html/r:t

[6] Le Monde (2010, diciembre 24). Julian Assange, homme de l’année pour “Le Monde”. Disponible en: http://www.lemonde.fr/documents-wikileaks/article/2010/12/24/julian-assange-homme-de-l-annee-pour-le-monde_1456426_1446239.html

[7] Waters, R. & Menn, J. (2010, diciembre 22). Silicon Valley visionary who put Apple on top. Financial Times. Disponible en: http://www.ft.com/cms/s/0/f01db172-0e06-11e0-86e9-00144feabdc0.html#axzz19YYmmhYL

[8] Castells, M. (2009). Comunicación y poder. Madrid: Alianza Editorial.

[9] The Internet Movie Database (2010). The social network. Disponible en: http://www.imdb.com/title/tt1285016/

[10] Oppenheimer, W. (2010, diciembre 27). Assange vende sus memorias para poder financiar su defensa. El País. Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/internacional/Assange/vende/memorias/poder/financiar/defensa/elpepiint/20101227elpepiint_5/Tes

[11] Stone, B. (2010, febrero 25). Jobs is said to assist with book of his life. The New York Times. Disponible en: http://www.nytimes.com/2010/02/16/technology/companies/16apple.html

[12] The Internet Movie Database (2010). Pirates of Sillicon Valley. Disponible en: http://www.imdb.com/title/tt0168122/

 

Vidas vividas… ¡feliz 2011!

Inventario general del mundo

Arthur Bispo do Rosario fue negro, pobre, marinero, boxeador y artista por cuenta de Dios.

Vivió en el manicomio de Río de Janeiro.

Allí, los siete ángeles azules le transmitieron la orden divina: Dios le mandó hacer un inventario general del mundo.

Monumental era la misión encomendada. Arthur trabajó noche y día, cada día, cada noche, hasta que en el invierno de 1989, cuando estaba en plena tarea, la muerte lo agarró de los pelos y se lo llevó.

El inventario del mundo, inconcluso, estaba hecho de chatarras,

vidrios rotos,

escobas calvas,

zapatillas caminadas,

botellas bebidas,

sábanas dormidas,

ruedas viajadas,

velas navegadas,

banderas vencidas,

cartas leídas,

palabras olvidadas y

aguas llovidas.

Arthur había trabajado con basura. Porque toda basura era vida vivida, y de la basura venía todo lo que en el mundo era o había sido. Nada de lo intacto merecía figurar. Lo intacto había muerto sin nacer. La vida sólo latía en lo que tenía cicatrices.

Eduardo Galeano, Espejos.