Internet, SOPA y la World War Web: Tensiones entre el poder y el contrapoder

De mi columna en Razón y Palabra (publicada el 23 de enero de 2012).

El día que Wikipedia nació no hubo gran conmoción en el mundo, porque pocos sabían de su existencia y tal vez ni esos pocos imaginaban el impacto que tendría en la gestión del conocimiento en los años recientes. El día que Wikipedia se fue a negros en protesta contra la iniciativa de ley SOPA (Stop Online Piracy Act) sí hubo gran conmoción, por varios motivos: porque no fue sólo Wikipedia, sino también diversos sitios los que participaron en el blackout, tales como Wired, o algunos otros que protestaron de diferentes modos, como Google y Firefox; porque se trata de una manifestación sin precedentes contra iniciativas que, enarbolando la bandera de la defensa del derecho de autor, proponen llevar hasta el extremo el control de la red; porque visibilizó la tensión entre el poder y el contrapoder en torno a Internet, en una lucha que va más allá de éste.

Ciertamente, la manifestación contra los abusos del poder no es algo nuevo, aunque sí se ha vuelto algo visible en nuestros tiempos. A finales de 2011, la revista Time nombró persona del año a “the protester”, la figura del manifestante, que fue clave en el año en diferentes movimientos que evidenciaron las profundas injusticias y desigualdades sociales en el mundo (Andersen, 2011). En este tiempo se ha enfatizado —y, en ocasiones, sobreestimado— el papel de los sitios de redes sociales en los movimientos que han caracterizado no sólo al año pasado, sino a varios de los más recientes: desde las elecciones de Irán y el golpe de Estado en Honduras, hasta la Primavera Árabe, los Indignados en España y el Occupy Wall Street. Sin embargo, la red que ha sido una herramienta fundamental en estos movimientos, se ha convertido también en un campo de luchas.

Desde 2010, Julian Assange y sus colaboradores pusieron a temblar al gobierno estadounidense y a algunos otros con las filtraciones de cables diplomáticos, mediante WikiLeaks y antes ya lo habían hecho con la difusión de videos del asesinato de civiles en Irak, a manos de militares estadounidenses (Khatchadourian, 2010). Las acciones en contra de Assange detonaron una serie de protestas. Hace unos días, la protesta frente a la amenaza de SOPA fue contundente, como ya se mencionó líneas arriba. La presión generada logró, al menos, que las iniciativas de SOPA (Stop Online Piracy Act) y PIPA (Protect IP Act) fueran suspendidas indefinidamente (BBC Mundo, 2012a).

Frente a ese escenario, vino el contraataque del gobierno estadounidense, con la detención de cuatro ejecutivos de Megaupload, un sitio web de alojamiento de archivos. Se les acusa de crímenes contra el derecho de autor, conspiración, fraude, lavado de dinero, por haber permitido el almacenamiento, la descarga y la reproducción de material protegido por las leyes de derecho de autor (BBC Mundo, 2012b ,Alandete, 2012). La respuesta de Anonymous llegó pronto, con el ataque de sitios del gobierno de Estados Unidos y de disqueras como Universal (Delclós, 2012). Para algunos, esto es una nueva guerra, la World War Web (Aradas, 2012), cuya efervescencia es tal que resulta complicado hablar de ella. La lucha, según parece, va para largo, Anonymous ha advertido sobre futuras acciones (YouTube, 2012) y los gobiernos de diversos países, sobre todo el de Estados Unidos, no desistirán de la idea del control, al menos no pronto y no tan fácil.

Mientras tanto, hemos de preguntarnos cuál es nuestra postura como usuarios de Internet y, sobre todo, como ciudadanos. Lo que está en juego es el control de Internet y con él, libertades como la de expresión. El asunto no se reduce a lo tecnológico, a pesar de que algunos medios han confinado la información a las secciones de tecnología. Se trata de un asunto complejo, cuyas dimensiones política y económica merecen un análisis más profundo. El día que Wikipedia se fue a negros como parte de una protesta, causó conmoción. El día que el control se imponga —o se termine de imponer— sobre la red, será un día terrible. Ojalá nunca llegue ese día.

Alandete, D. (2012, enero 21). Así acabó el FBI con Megaupload. El País. Recuperado el 21 de enero de 2012, de 
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/01/21/
actualidad/1327174082_740675.html

Andersen, K. (2011, diciembre 14). Person of the year. The protester. Time. Recuperado el 16 de diciembre de 2011, de 
http://www.time.com/time/specials/packages/
article/0,28804,2101745_2102132_2102373,00.html

Aradas, A. (2012, enero 20). ¿Llegó la primera guerra digital? BBC Mundo. Recuperado el 20 de enero de 2012, de 
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/01/
120120_tecnologia_guerra_por_internet_aa.shtml

BBC Mundo (2012a, enero 21). Proyectos de ley antipiratería en internet quedan suspendidos indefinidamente. Recuperado el 21 de enero de 2012, de: 
http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2012
/01/120120_ultnot_suspenden_sopa_pipa_internet_indefinidamente_jrg.shtml

BBC Mundo (2012b, enero 20). Cuatro claves del cierre de Megaupload. Recuperado el 20 de enero de 2012, de 
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012
/01/120119_megaupload_clave_tsb.shtml

Delclós, T. (2012, enero 20). Anonymous replica al cierre de Megaupload atacando webs del gobierno. El País. Recuperado el 20 de enero de 2012, de 
http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2012
/01/20/actualidad/1327019245_786013.html

Khatchadourian, R. (2010, junio 7). No secrets. Julian Assange’s mission for total transparency. The New Yorker. Recuperado el 30 de noviembre de 2010, de: 
http://www.newyorker.com/reporting/2010
/06/07/100607fa_fact_khatchadourian?currentPage=all

YouTube (2012, enero 20). Video oficial de Anonymous tras atacar servidores de USA x cierre Megaupload. Recuperado el 21 de enero de 2012, de 
http://www.youtube.com/watch?v=iefwjuyeRYE
 

Medianeras, la ciudad y la red

De mi columna, que se llama igual que este blog, en Razón y Palabra.

“Hace más de diez años me senté frente a la computadora y tengo la sensación de que, desde entonces, nunca más me levanté”, decía Martín, uno de los personajes principales de Medianeras, un cortometraje que Gustavo Taretto dirigió en 2005[1] y que ahora, en 2011, se ha convertido en un largometraje[2]. He de confesar que sólo he visto el primero, hace años, en un festival de cine y que espero con ansias la llegada del segundo.

Medianeras es una reflexión sobre la ciudad, concretamente sobre la ciudad de Buenos Aires, la cual es caracterizada por Taretto como “caótica, impredecible, contradictoria, luminosa, empobrecida y hostil”[3]. Sobre ella, la reflexión tiene que ver con las implicaciones del crecimiento urbano desordenado en la vida cotidiana de sus habitantes: la presencia de demasiada gente en determinado territorio no ha conducido a una mayor convivencia entre quienes viven en cercanía geográfica. La reflexión que plantea Taretto sobre su ciudad bien podría plantearse sobre cualquiera de nuestras ciudades, medianas o grandes.

Esta posibilidad de pensar la ciudad en Medianeras plantea también una reflexión sobre internet. En nuestros tiempos es casi imposible pensar una cosa sin la otra. Mariana y Martín, los protagonistas de la película, experimentan cierta proximidad geográfica, suelen circular por los mismos lugares y constantemente se encuentran en la calle, pero no se dan cuenta, porque no se conocen, no saben quiénes viven alrededor ni cuánto tienen en común; a la vez, experimentan otras proximidades a través de internet, que no es una realidad alterna, sino algo que se ha incorporado en la vida cotidiana. De igual modo, la historia de amor de estos dos personajes, que experimentan la soledad y el aislamiento, podría ser la historia de muchos.

Pero, más allá de las historias, una gran aportación de la película es que coloca en la misma mesa de reflexión a la ciudad, la red y las subjetividades. Hace años, había quienes pronosticaban el fin de las ciudades e incluso de las interacciones cotidianas, a partir del crecimiento de Internet. El tiempo ha demostrado que las ciudades no han desaparecido, pero que muchas lógicas urbanas se han trastocado con los flujos globales de información.

La reflexión sobre la ciudad e Internet no puede desligarse en nuestros tiempos, porque la relación se produce en varios niveles y dimensiones, porque la ciudad no es un simple escenario donde ocurren las interacciones, la ciudad también ocurre a partir de esas interacciones. La red no existe como una realidad aparte, sino como una que está ligada a las condiciones materiales de infraestructura, a las condiciones políticas en términos de regulaciones y de posibilidades de libertad —o de restricción, como desafortunadamente hemos visto muchos casos recientemente—, a las condiciones culturales y educativas en términos de usos y apropiaciones.

Todas estas relaciones parecen invisibilizarse en las interacciones interpersonales, pero están ahí, como las calles de la caótica ciudad.


[1] The Internet Movie Database. “Medianeras” (2005). Consultado el 29 de octubre de 2011, en: http://www.imdb.com/title/tt0455622/

[2] The Internet Movie Database. “Medianeras” (2011). Consultado el 29 de octubre de 2011, en: http://www.imdb.com/title/tt1235841/

[3] Taretto, Guatavo. “Nota del director”. Medianeras. Consultado el 29 de octubre de 2011, en: http://www.medianeras.com/historia.php

Gigantes de acero y la relación humano-máquina

Cierto día en una fiesta, Mauricio Benjamín, toda una celebridad de la restauración, me contó de Gigantes de acero (Real steel). Su reseña no iba en torno a los robots y las peleas y no se dignó a mencionar cuan guapo se ve Hugh Jackman, lo que sí me contó es que había una relación muy especial entre los humanos y las máquinas.

En efecto, la película da mucho material para pensar esta relación. De entrada, hay dos posturas claramente identificables de los humanos frente a los robots: Una desde la cual le confieren(conferimos) a la tecnología cierta especie de perfección y la creen(creemos) invencible… claro que esta idea se va por la borda cuando trozos de robots vuelan por doquier. Desde otra postura, se le atribuyen cualidades humanas a la tecnología, como si la capacidad del robot para imitar movimientos lo hiciera un poco humano, como si pudiera pensar y sentir y como si las luces azules de sus ojos pudieran transmitir algún sentimiento.

Además, hay de fondo un discurso frente a la tecnología, en la pelea de Atom contra Zeuz, Atom es el débil, pero lo maneja un ex-boxeador; Zeuz es el fuerte, el gladiador, pero ha sido diseñado por el mejor programador y es manejado por un equipo de programadores. De algún modo, lo humano se impone a lo tecnológico (al más puro estilo de Rocky), a la vez que lo humano está conectado con lo tecnológico (saludos, Bruno Latour).

Al final de cuentas, la reflexión sobre la realidad no tan dual humano-máquina es bastante más densa de lo que esperaría uno en una película hollywoodense. ¿Qué importa que sea otra versión de Rocky?

¿O será que la desviación profesional hace que uno imagine cosas?

Miss Bala y los sentimientos encontrados

Ver Miss Bala me ha provocado sentimientos encontrados. Por un lado, celebro la iniciativa, me agrada que presente esta otra perspectiva de la violencia en México. Creo que su gran acierto es justamente colocar el tema de la naturalización de la violencia y el enorme entramado de vínculos entre áreas que hace años pensábamos ajenas y desconectadas entre sí. Contar la historia a partir de la chica que ni sabe bien a bien qué pasa, me parece que también es un gran acierto y una gran metáfora del estado de confusión de la sociedad frente a las amenazas, que ni sabe claramente de dónde vienen.

Sin embargo, creo que falla en el manejo del tiempo; en el afán por mostrar la fugacidad, pareciera todo ocurrió en tres días y eso le resta profundidad. Creo que también falla en congruencia: hay cosas que no muestra y se entienden perfecto, como la violación de Laura; hay cosas que muestra de más y al final muestra mal, como la escena sexual entre Laura y el narco feíto en la camioneta en una posición anatómicamente imposible o el asesinato del agente de la DEA que termina colgado de un puente.

Por lo demás, para quienes vivimos en Aguascalientes, la sorpresa es considerable al descubrir una Tijuana muy aguascalentense. Gran parte de la película fue rodada en estas tierras, dicen que el gobierno no aportó dinero del erario público a esta película, como sí lo hizo con Abel; pero quién sabe. Como sea, muchos lugares se ven: la calle Madero, Las Antorchas, la Plaza Fundadores, López Mateos con algún paso a desnivel en construcción, el Sindicato Ferrocarrilero, alguna casa perdida en la salida a San Luis… con vista al Cerro del Muerto, la tiendita de cervezas que ocupa el espacio donde alguna vez estuvo Danessa 33, el centro comercial El Dorado, la central camionera, el lugar de las combis. Ahí está todo y, a la vez, podría tratarse de cualquier ciudad.

Libertad vulnerada: Usuarios de redes sociales, gobiernos y crimen organizado en México

De mi columna Coordenadas Móviles en Razón y Palabra.

 

El gran sueño en torno a Internet ha sido, durante muchos años, la contribución al desarrollo de la democracia, principalmente por medio de la posibilidad de comunicarse libremente. Sin embargo, durante años hemos conocido una serie de casos de ataques a la libertad de expresión, en distintos lugares del mundo, donde no conviene a los regímenes totalitarios que los ciudadanos ejerzan su derecho a la comunicación.

En México, el escenario en torno a la libertad de expresión se ha enturbiado considerablemente: a de los cada vez más frecuentes asesinatos de periodistas, se suman los ataques contra civiles, usuarios activos de Internet, de los cuales hemos conocido algunos en el mes más reciente. La particularidad ahora es que tales ataques provienen de dos lados: el crimen organizado y el gobierno.

Una de las noticias del 15 de septiembre fue escalofriante: Se encontraron los cuerpos descuartizados de un hombre y una mujer en Nuevo Laredo, presuntamente victimados por Zetas, en represalia por difundir noticias sobre la situación de violencia del norte del país, mediante Facebook, Twitter y los blogs Al rojo vivo y Blog del narco[1]. Unos días después, en la misma ciudad, se encontró el cuerpo de una mujer, también mutilada y decapitada, por iguales razones[2].

Otra noticia impactante vino de Veracruz, donde dos tuiteros, Gilberto Martínez y María de Jesús Bravo, fueron acusados de terrorismo, el 30 de agosto. La versión oficial señaló que ellos dispersaron el rumor de un ataque en la ciudad, a pesar de que había información que indica que el pánico en las calles empezó antes que los tuits[3]. Aunque estos ciudadanos fueron liberados el 21 de septiembre, se tipificó un nuevo delito: perturbación del orden público, en el Código Penal de Veracruz; la intención es sancionar con cárcel a quienes difundan rumores que, desde la perspectiva del gobierno, alteren el orden público[4].

Éste momento de libertad vulnerada es clave para recordar el Informe MacBride y su planteamiento del derecho a comunicar como prerrequisito para los otros derechos humanos. ¿Qué posibilidades tienen los ciudadanos para hacer frente a las amenazas que, contra la libertad de expresión, se producen desde el crimen organizado y desde el gobierno? ¿Replegarse a lo privado? ¿Arriesgar por seguir construyendo lo público? ¿Pensar en maneras creativas de seguir denunciando lo que todos sabemos que ocurre, aunque para muchos convenga hacer un voto de silencio?

 


[1] Arana, A. “Murders a warning to Mexican social media users”. Uncut. Consultado el 16 de septiembre de 2011 en: http://uncut.indexoncensorship.org/2011/09/murders-a-warning-to-mexican-social-media-users/

[2] Sin Embargo. “Decapitan a bloguera en Nuevo Laredo por informar sobre narco”. Consultado el 28 de septiembre de 2011 en: http://www.sinembargo.mx/24-09-2011/45407

[3] La Plaza. “Veracruz panic started before ‘terrorist’ tweets, reports say”. Consultado el 12 de septiembre de 2011 en: http://latimesblogs.latimes.com/laplaza/2011/09/twitter-mexico-veracruz-details-confusion-rumor-precedents.html?dlvrit=99665

Imagen de Veracruz. “Inocente, tuitero detenido”. Consultado el 12 de septiembre de 2011 en: http://www.imagendeveracruz.com.mx/vernota.php?id=99663

[4] BBC Mundo. “Liberan a tuiteros encarcelados en México”. Consultado el 21 de septiembre de 2011 en: http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2011/09/110921_ultnot_mexico_liberan_tuiteros_veracruz_jrg.shtml

BBC Mundo. “Cruzada oficial contra tuiteros en México”. Consultado el 7 de septiembre de 2011 en: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/09/110905_twitter_terrorismo_veracruz_an.shtml

Por qué se investiga lo que se investiga… más notas

Dar una clase, la que sea, es siempre una oportunidad para aprender. Cuando la clase es de metodología de la investigación, es además apasionante observar cómo los estudiantes construyen sus objetos de estudio. Esta semana, mis alumnitos de LCO discutieron en sus equipos para definir muy inicialmente sus temas de investigación.  Unos tienen más claridad que otros, pero en todos los casos resulta interesante ver por qué eligen lo que eligen: porque han vivido determinado problema en carne propia, porque se trata de un asunto que no conocen tanto y quieren aprender, porque buscan ir haciendo su caminito y generar experiencia en un área concreta, porque les preocupa el futuro, porque ven la incertidumbre en el campo laboral e incluso porque las conexiones familiares permiten acercarse a actores clave y eso se traduce tanto en facilidades para el trabajo como en oportunidades de posicionamiento. En fin, en algún lugar leí que uno investiga lo que le afecta, en muchos sentidos. Lo que me soprende es, tal vez, encontrar razones tan claras y tan sinceras en chavitos de primer semestre. He ahí una de las mil y un cosas que hacen que la vida valga la pena.

La incorporación del reloj y sus implicaciones en la vida social

Si bien no se trata de una tecnología de comunicación e información, la incorporación del reloj se ha vinculado a la transición del trabajo artesanal al trabajo en fábricas, donde surgió la necesidad de medir el tiempo y establecer jornadas laborales. Un asunto concreto para pensar es si comemos cuando tenemos hambre o cuando es hora de comer.

No puedo dejar de pensar en Metrópolis, de Fritz Lang.

Y en el «Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj» de Julio Cortázar.

En eso de pensar la tecnología…

Soy muy feliz con las materias que me tocó impartir este semestre: Metodología de la Investigación en Comunicación en la Licenciatura en Comunicación Organizacional y Cultura, Medios y TIC en la Maestría en Investigaciones Sociales y Humanísticas. Para ésta última, le he sugerido a mi único alumno que, además de las lecturas y las discusiones académicas, revisemos materiales mediáticos que nos permitan reflexionar sobre las implicaciones sociales y culturales de la tecnología. Qué mejor inicio que éste, 2001: Odisea en el espacio.

Toda ella es interesante, pero la parte clave, para mi gusto, es ésta.

Saber y certificar que se sabe: Notas sobre Internet y el conocimiento

De mi columna Coordenadas móviles, en Razón y Palabra.

 

La Universidad de Stanford se ha propuesto hacer un experimento en educación distribuida, a partir de la oferta de tres cursos en este otoño: Introducción a la Inteligencia Artificial[1], Introducción a las Bases de Datos[2] e Introducción al Aprendizaje Automático[3]. La particularidad es que los cursos, además de realizarse de manera presencial, estarán disponibles en línea, gratis, para gente de todo el mundo y con requisitos mínimos, tanto de conocimientos previos —probabilidad, álgebra linear, lenguajes de programación y, por supuesto, conocimiento del idioma inglés— como de equipo—computadora con una buena conexión a Internet—.

Obviamente, no es la primera vez que se explota a Internet para propósitos educativos, las experiencias de educación en línea han probado su eficacia por años, muchas universidades mantienen presencia en entornos virtuales como Second Life y gran cantidad de materiales educativos están disponibles en espacios como iTunes U y YouTube Edu. A eso hay que sumar las experiencias de uso de wikis y otras plataformas para trabajar documentos en forma colaborativa, los bases de datos académicas, los sitios para compartir archivos y más. Esto es ligeramente diferente, se trata de cursos ofertados de una manera muy abierta —me refiero a la gratuidad y la ausencia de requisitos muy complicados para el ingreso—, por una universidad de gran prestigio mundial. Sin embargo, quienes tomen los cursos en línea no obtendrán un certificado de la universidad, sino solamente una especie de reporte del profesor, con información sobre el desempeño del estudiante.

Esto abre algunos cuestionamientos sobre la pertinencia del conocimiento y de la acreditación del conocimiento. ¿Qué es lo importante realmente?, ¿haber estudiado con los expertos y tener una serie de competencias en un área de especialidad?, ¿o el pedacito de cartón, avalado por una institución, que certifica que uno ha estudiado algo y que, para efectos prácticos, se traduce en fichas para la vida en el mundo académico? Planteado de otro modo, ¿importa más saber o poder documentar que se sabe algo?

En ese sentido, mucho de lo que se aprende en Internet —y en la vida— no está avalado por títulos, certificados o diplomas; sin embargo, las competencias y recursos con que se cuenta, permiten a los sujetos realizar ciertas prácticas y posicionarse en determinadas áreas. Cristóbal Cobo y John W. Moravec ya han trabajado sobre el concepto de “aprendizaje invisible” y pueden dar muchas luces sobre estas transformaciones. De cualquier modo, cuando algo se transforma, no lo hace de manera aislada; el camino por recorrer es casi tan amplio como las preguntas que van surgiendo en esta coyuntura.

 

 


[1] Stanford Engineering. “Introduction to Artificial Intelligence”. Consultado el 27 de agosto de 2011, en: http://www.ai-class.com/

[2] Stanford Engineering. “Introduction to Databases”. Consultado el 27 de agosto de 2011 en: http://www.db-class.com/

[3] Stanford Engineering. “Introduction to Machine Learning”. Consultado el 27 de agosto de 2011 en: http://www.ml-class.com/