#Debate2012: El debate sobre el debate

De mi columna Coordenadas móviles, en Razón y Palabra.

 

Este domingo 6 de mayo de 2012, hemos sido testigos del primer debate entre los candidatos a la presidencia de México, bajo la organización del Instituto Federal Electoral. Recordemos que hubo una gran discusión en torno a la transmisión del debate, debido a que la Femexfut programó el partido Monarcas – Tigres a la misma hora y que Ricardo Salinas Pliego optó por transmitir el partido en vez del debate en TV Azteca, que esto derivó en un ataque de Anonymous a portales del Grupo Salinas. Recordemos también que Televisa optó por emitir el debate en canal 5 y no en el canal con mayor cobertura y audiencia y que esta postura de las dos mayores televisoras detonó una propuesta del PRD —que finalmente no fue aceptada— para que el debate se presentara en cadena nacional y un cuestionamiento en torno a la pertinencia de esto. Tras todo el caos, la transmisión se dio en los canales comerciales 5 y 40, así como en los canales públicos y en el canal del IFE en YouTube; se registró también la transmisión en algunas plazas públicas, como el Zócalo de la Ciudad de México.

Algunas de las críticas previas al debate presidencial se centraron en las deficiencias del formato para la discusión de las ideas. Sin embargo, con todo y esas limitaciones, los debates organizados por el IFE son de las pocas oportunidades que los ciudadanos tenemos para ver a los candidatos juntos y la idea es que puedan exponer una síntesis de sus propuestas, articulada en ejes y preguntas muy puntuales.

En el debate vimos, en gran parte, la repetición de los spots de campaña de Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota, así como una serie de señalamientos hacia los errores de los otros. Las pocas propuestas que los candidatos hicieron, no fueron acompañadas de estrategias, en parte por las problemáticas de formato antes señaladas, por el tiempo tan corto del que disponían para hablar y porque ese escasísimo tiempo fue más utilizado en los ataques. Si entendemos el debate como sacar trapos al sol, lo hubo. Los candidatos resucitaron muertos como Bejarano, Paulette, las faltas de Josefina en el Congreso. Si entendemos el debate como discusión de las ideas, no hubo tal, en parte porque los candidatos se concentraron más en atacar a los adversarios que en mostrar sus propuestas, en parte porque, como ha sido señalado antes, el formato del debate no se presta para ello.

Sin embargo, en Twitter y Facebook, los ciudadanos hicieron/hicimos un debate paralelo en tiempo real sobre el debate presidencial. En Twitter, el hashtag #Debate2012 aglutinó la discusión y en distintos momentos otros hashtags fueron trending topics, sobre todo en referencia a los errores cometidos por los candidatos. En ambas redes circularon las narraciones de lo que se veía en pantalla, críticas serias, sarcasmo puro, repeticiones de las propuestas; en los casos de quienes estaban en plazas públicas, hubo también fotografías de la gente que se había reunido; en los casos de los militantes y simpatizantes de los partidos, hubo también muestras de apoyo y consignas sobre los presuntos triunfos de los cuatro candidatos (irónico que ganen los cuatro a la vez, ¿no?). Si algo fue evidente es lo que distintos académicos han señalado ya respecto a las tendencias de los usuarios de Internet a relacionarse con sujetos afines a ellos, no sólo en asuntos de política, sino en general. Esto implica que, cuando se dialoga con otros en la red, casi siempre se hace con quienes están de acuerdo. Lo anterior fue evidente en el debate paralelo, donde las diferentes posturas se encontraron, ciertos sectores tuvieron un acercamiento al diálogo, pero otros se concentraron en publicar y re-publicar lo que resultaba favorable para el candidato de su preferencia… es decir, nada nuevo.

Algunos de los señalamientos que se hicieron en las redes fueron hacia lo acartonado de los discursos perfectamente ensayados de algunos candidatos, así como hacia la necesidad de incorporar mecanismos que permitieran la participación de los ciudadanos en el debate, algo que ya ha ensayado CNN México en su ejercicio Foro CNN, donde si bien la crítica ha sido que las preguntas son muy básicas, se ha incorporado la participación de los ciudadanos tanto en el foro televisivo como a través de Internet, lo cual permite una discusión enriquecedora.

En suma, el debate que se registró en Internet, acerca del debate presidencial, fue un importante ejercicio ciudadano de discusión de los asuntos públicos que, sin duda, deberá explotarse más en otros momentos. Aunque el discurso optimista sobre Internet, en el que se enfatiza su potencial democratizador, debería considerar que el acceso a la red es muy limitado en nuestro país y que el interés por la política —con o sin Internet de por medio— es muy débil también, es en estos espacios donde se puede apelar a una mayor participación ciudadana mediante la discusión.

De raíces biográficas y esas maravillas…

Llegué a «Public space and political public sphere – the biographical roots of two motifs in my thought», de Jürgen Habermas, para ver qué planteaba sobre el espacio público. Encontré lo que buscaba y otro poco. Quienes suelen leer este blog (¿alguien aún lo hace tras mis prolongados abandonos?) saben que hace algún tiempo me pregunto por qué uno investiga lo que investiga. «Any such obsession has biographical roots», dice Habermas y explica las raíces biográficas de sus intereses. El texto es interesantísimo, sobra decirlo.

Entre el anonimato y el exceso de visibilidad

De mi columna Coordenadas móviles, en Razón y Palabra.

 

“El stalking es una forma de etnografía virtual”, me dijo una amiga cierto día. No es complicado enterarse de muchos detalles de las vidas de los otros, cuando las actualizaciones de Facebook, Google Plus, Twitter y FourSquare se agolpan en las pantallas. Esto evidencia diferencias significativas, no sólo respecto a las prácticas de comunicación de la era pre-internet, sino de las propias prácticas de comunicación en los primeros años de la explotación comercial de la red.

En la década de 1990, la interacción en los chats, mediante el uso de nicknames —en ausencia de indicadores sobre sexo, edad y aspecto físico— desafiaban los modos de entender la comunicación. En aquel tiempo, gran parte de los estudios de comunicación mediada por computadora enfatizaban el anonimato como característica de estas prácticas, así como las posibilidades de gestión de la identidad. Los recursos de presentación de una identidad construida para interactuar en línea, que podía coincidir o no con la “identidad real” —lo que sea que eso signifique— eran considerados por unos en términos de posibilidades creativas, mientras que otros se alarmaban ante los riesgos de los usos de estos recursos.

En 20 años, las prácticas y las interfaces se han transformado enormemente. El uso de fotografías y videos, muchas veces en tiempo real, así como la popularización de las aplicaciones basadas en servicios de geolocalización, plantean otros desafíos al estudio de la comunicación y la cultura. Muchas preguntas ahora giran en torno al exceso de visibilidad en la red, en dos sentidos: En primer lugar, en términos de un desplazamiento en las concepciones sobre lo público y lo privado; sobre esto, algunos autores, como Zygmunt Bauman, han planteado que nuestra época se caracteriza por el desdibujamiento de los límites entre la esfera de lo público y la esfera de lo privado. En segundo lugar, en términos de la gestión de la privacidad, a partir de las posibilidades de las interfaces para controlar quiénes pueden conocer qué de los usuarios; en este sentido, gran parte de las discusiones se enfocan en los riesgos del exceso de visibilidad y en las vulnerabilidades que todos los sitios de redes sociales tienen respecto a la privacidad, pero también en los usos creativos de las redes para controlar la información personal que se difunde, así como en otros usos enfocados en el rastreo de datos de los usuarios por diversos intereses y para diferentes propósitos. Las prácticas de comunicación en entornos digitales tienen múltiples dimensiones importantes para el análisis, pero también para la reflexión personal en torno a la interacción en internet.

En suma, se ha producido un desplazamiento en las discusiones, del anonimato al exceso de visibilidad. Lo anterior no significa que el anonimato en la red haya dejado de existir, las redes de WikiLeaks y Anonymous son casos concretos en los que el anonimato y la protección de la privacidad siguen siendo asuntos centrales; pero sí deja ver que este desplazamiento habla de un territorio de análisis caracterizado por las transformaciones permanentes en las prácticas y las discusiones sobre tales prácticas.

Lo subjetivo en la construcción de un objeto de estudio

Hace mucho leí, creo que en un texto de Jesús Martín Barbero que creo que citaba a Antonio Gramsci, que sólo investigamos aquello que nos afecta. También leí, del mismo Jesús Martín Barbero, siguiendo a Walter Benjamin, que hemos de investigar aquello que nos da esperanza. Eso apela a una pregunta reflexiva sobre por qué investigamos lo que investigamos. Ésa es una pregunta que me hago constantemente, sobre mi trabajo y sobre el trabajo de los demás.

Maru Patiño y Rebeca Padilla, en su artículo «La construcción del objeto de estudio en el análisis cultural. Un ejercicio reflexivo para visibilizar y discutir los elementos del proceso», publicado en Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, plantean una interesante reflexión al respecto. Concretamente, abordan los criterios de selección de un tema y la construcción de un objeto de investigación, tanto a partir de referentes teóricos y empíricos, como subjetivos. Esto deja ver, como dice el abstract, «la metodología de la investigación como un proceso complejo, no lineal y creativo en donde intervienen varias problemáticas que se invisibilizan y pocas veces se reflexiona en torno a ella de manera explícita».

¿Generación y nativos digitales?

Esa pregunta se hace el quinto número de la Revista Argentina de Estudios de Juventud, en el cual, por cierto, participo.

He aquí el índice de artículos.

#Oscar2012 y la convergencia

De mi columna Coordenadas Móviles, en Razón y Palabra.

“—Demián, ¿qué se siente perder el Oscar? —¡¡Natalie Portman dijo mi nombre, putoooos!!” (Oscar Equis, 2012). Esto no es sólo un chiste, es una entre mil evidencias de cómo convergen los medios en nuestros tiempos: Discutimos en Twitter, los que vimos en la transmisión televisada de la entrega de los premios Oscar a lo mejor del cine (lo que sea que “mejor” signifique).

Lo primero que esto implica es cierto interés por el cine. Para insertarse en la discusión es importante contar con cierto bagaje cinematográfico, identificar películas y ternas, reconocer actores y directores, incluso recordar detalles de anteriores entregas del Oscar o de otros premios, como el Goya, los Globos de Oro y más.

Lo segundo es encontrarse en la transmisión televisiva de la entrega del Oscar. En este sentido, se sitúa la simultaneidad como característica de la experiencia: Millones de personas, en todo el mundo, estaban viendo lo mismo, a través de distintos canales y soportes. Se trata, además, de una ceremonia en torno al cine, pero producida para la televisión.

Lo tercero es insertarse en la discusión en Twitter, como un paso más, que permite trascender el interés por el cine y la simultaneidad de la televisión, por medio de la publicación de comentarios y el uso de etiquetas como #Oscar2012 para situarse como enunciador en el torrente de comentarios. Ciertamente, no puede decirse que se trate de una discusión como tal; sin embargo, el uso de estas herramientas implica posibilidades de conexión en torno a intereses comunes, que no existían antes de los medios digitales, al menos no con estos niveles de alcance, visibilidad e instantaneidad.

Tal torrente agrupó comentarios sobre las películas y personas nominadas, las posibilidades, las apuestas y pronósticos, las tendencias en maquillaje y vestidos, el papel de los presentadores, cuan inspirador era ver los videos de los actores que hablaban sobre sus primeros acercamientos con el cine, cuan bonito fue el espectáculo del Cirque du Soleil, cuan guapo se veía George Clooney, cuan sorprendente resultó la pierna de Angelina Jolie, cuan notorias eran las tendencias en los premios (los técnicos paraLa invención de Hugo Cabret, los demás para El artista, las manos vacías para El árbol de la vida Harry Potter, en fin), hubo también quienes se limitaron a describir lo que veían y quienes pusieron en juego el ingenio para hacer chistes sobre lo acontecido en minutos, como el que da comienzo a este texto. Además, los tuits de los usuarios comunes compartían espacio con los de medios que daban cobertura en vivo, en línea, a la entrega. Esto permite observar que las vetas en los comentarios son diversas y se sitúan en distintos niveles, pero la integración en torno a un tema común es un asunto muy interesante para analizar.

Sobre todo, estos acontecimientos mediáticos permiten observar la integración de distintos medios en el ecosistema. Hubo un tiempo en que se afirmaba que la televisión desplazaría al cine y, después, que Internet desplazaría a la televisión. ¿Cómo podemos explicar lo que he señalado al principio: discutimos en Twitter, que vemos en televisión, la entrega de un premio cinematográfico?

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Oscar Equis. (26 de febrero de 2012). —Demian, ¿qué se siente perder el Oscar? —¡¡Natalie Portman dijo mi nombre, putoooos!! [Twitter post]. Recuperado el 26 de febrer0 de 2012, de https://twitter.com/#!/donMenocchio/status/173986160132104192

La Sociedad de la Información en España

Hace unos días se difundió el informe La Sociedad de la Información en España 2011 (disponible en: http://e-libros.fundacion.telefonica.com/sie11/). Hoy, gracias a Microsiervos, encontré este vídeo que muestra los principales resultados.

Considero que hemos de tener cuidado con un concepto como «sociedad de la información» (luego discutiré por qué), pero los datos que se presentan no tienen desperdicio, permiten ver una serie de continuidades y transformaciones cada vez más aceleradas, en términos de acceso y uso de las TIC.

El azul cerúleo y las paradojas de la era de internet

De mi columna en Razón y Palabra (publicada el 6 de febrero de 2012).

En Communication power, Manuel Castells (2009) hace notar dos tendencias contrapuestas en la era digital: por un lado, se han configurado redes globales de empresas mediáticas —entre las que se encuentran Google, Microsoft, Yahoo, Apple, Facebook—, caracterizadas por la concentración de la propiedad y por la fragmentación de los públicos; por otro, los movimientos sociales y las movilizaciones espontáneas han recurrido, en los años recientes, a la comunicación móvil para organizar y difundir sus acciones. Dicho de otro modo, la existencia de vías de comunicación relativamente libres no anula la concentración del poder en las altas esferas. Ambos polos permanecen en tensión, como ya lo hemos visto en los casos de la iniciativa de ley SOPA, el cierre de MegaUpload y más.

Este escenario hace especialmente pertinentes las palabras de —pueden reír cuanto quieran— Miranda Priestly (Meryl Streep) a su asistente Andy Sachs (Anne Hathaway) en El diablo viste a la moda (The devil wears Prada):

Tú piensas que esto nada tiene que ver contigo. Tú abres tu closet y eliges… no sé… ese grumoso suéter azul, por ejemplo, porque estás intentando decirle al mundo que te consideras demasiado seria para preocuparte acerca de qué ponerte. Pero lo que no sabes es que ese suéter no es sólo azul, no es turquesa, no es lapislázuli, en realidad es cerúleo. Y también eres alegremente inconsciente del hecho de que en 2002, Oscar de la Renta hizo una colección de vestidos cerúleos. Y luego creo que fue Yves Saint Laurent… ¿no fue él quien mostró chaquetas militares cerúleas? (…). Y el cerúleo apareció rápidamente en las colecciones de ocho diseñadores distintos. Y entonces, uh, se filtró a las tiendas departamentales y luego se filtró a algún trágico Casual Corner donde tú, sin duda, lo sacaste de algún lote de liquidación. Sin embargo, ese azul representa millones de dólares e incontables empleos y es un tanto cómico que tú pienses que tú has hecho una elección que te exime de la industria de la moda cuando, de hecho, estás usando un suéter que fue seleccionado para ti, por la gente en esta sala, entre una pila de cosas (IMDB, 2006).

Tal vez, como Andy, además de elegir un suéter azul cerúleo, protestamos, por ejemplo, contra el capitalismo en los muros de Facebook y Google+, desde nuestros smartphones y laptops, es decir, mediante productos representativos de una sociedad capitalista. Nos guste o no, somos parte de ello. Eso no resta legitimidad a la libre expresión realizada a través de Internet, simplemente evidencia las paradojas de nuestro entorno mediático, donde coexisten los grandes conglomerados y las acciones individuales y colectivas que buscan hacer frente a aquello con lo que no están de acuerdo, donde incluso los polos se unen en contra de iniciativas como la de la ley SOPA, donde hemos naturalizado las paradojas y nos olvidamos de dónde vienen los suéteres azul cerúleo y nuestros espacios de libertad y creatividad.

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Castells, M. (2009). Communication power. New York: Oxford University Press.

IMDB. (2006). Memorable quotes for The devil wears Prada. Recuperado el 30 de enero de 2012, de http://www.imdb.com/title/tt0458352/quotes