preguntas cruzadas

Es sorprendente cómo las discusiones con otros, por inocentes que sean, detonan una serie de cosas y permiten ver más allá de lo que uno mismo — sobre todo si se es miope — alcanza a ver. Y estos días he tenido muchos detonadores en las preguntas cruzadas que, de un lado llevan a otro y hacen pensar en otros mundos posibles.

El viernes pasado, Ana María Navarro me invitó a hablar de redes sociales en Internet, con sus alumnos de Comunicación y Cultura, de la Licenciatura en Comunicación e Información, de la UAA. Se trató de un grupo pequeño, pero enjundioso; sus reflexiones partían más de la experiencia que de la investigación y la discusión se disparó hacia las transformaciones en el lenguaje y los vínculos de largo alcance.

El sábado presenté mi proyecto de investigación, sobre Internet en la ciudad, en el Seminario Permanente de Estudios Socioculturales, del Colegio de Estudios Sociales de Aguascalientes. A iniciativa de Chuy Aguilar, armamos una transmisión en LiveStream para los que estaban lejos; compartimos en Scribd los ppt de Corina y yo, para que a distancia los pudieran ver claramente. La combinación entre la discusión presencial y la que se generó en línea, fue magnífica y, entre tanto, se me clarificaron varias cosas que no tenía aún resueltas: los cabos sueltos en el asunto del acceso, la estrategia metodológica, la delimitación para el abordaje de las prácticas, la concepción de ciudad. Ya les contaré en otro momento cómo termina todo el caos.

Hoy estuve de invitada en la clase de Metodología de la Investigación en Comunicación, que da Rebeca Padilla en la Maestría en Ciencias Sociales, también en la UAA. En la primera parte, hablé de etnografía virtual y en la segunda presenté mi experiencia con esta técnica, en la investigación sobre blogging autobiográfico que realicé en la maestría. Las preguntas de Alejandro y Estela me obligaron a recordar lo artesanal que resulta de pronto el asunto metodológico; la complejidad de una práctica comunicativa aparentemente tan inocua, me desbordaba todo el tiempo; hubo asuntos, como la fuerza de lo generacional, que brotaron en el análisis sin que yo lo hubiera preguntado; mi trabajo no tenía como objetivo analizar la juventud, pero en los resultados las preocupaciones y transiciones de los jóvenes cercanos al tercer piso (a los 30, pues) emergieron cual si tuvieran que gritarse… y sí, quizá deban gritarse… quizá sea el momento de rescatar la veta que se quedó.

De presencias y ausencias

De mi columna en Razón y Palabra.

“No sé si me altera más la gripe o que nos quitaron el Facebook”, me dijo un compañero una mañana, luego de que en nuestro lugar de trabajo restringieron el acceso a Internet y nos dejaron sin Facebook, LinkedIn, Twitter, YouTube, Flickr, LastFM, blogs y mucho más. Desconozco los argumentos institucionales para tal decisión, pero intuyo que buscan evitar que alumnos, profesores y personal administrativo “perdamos el tiempo” en eso que consideran irrelevante, improductivo y, probablemente, hasta peligroso. Mientras tanto, para los afectados, la restricción significa la pérdida (al menos temporal) de lazos, de la posibilidad de participar en estas prácticas comunicativas que se han vuelto habituales e incluso la negación de la oportunidad de investigarlas.

Con el paso de los días es notable que los más activos usuarios de esas redes, van desapareciendo del mapa. Eso me lleva a varios cuestionamientos: ¿Son las redes sociales en línea fundamentales para vivir? ¿Restringirlas altera significativamente la vida? La respuesta es no. Sin embargo, considero que el malestar viene, por un lado, de la pérdida de libertad y, por el otro, de las ausencias frente a las presencias. Sobre esto último quiero centrar la reflexión.

Las redes sociales en línea han ganado visibilidad, fundamentalmente por dos fenómenos, el crecimiento en el número de usuarios — todos hemos visto notas de que Facebook alcanzó más de 300 millones de usuarios o que Twitter ha crecido en un 2500%, lo que sea que eso signifique, o que Ashton Kutcher tiene más de tres millones de followers también en Twitter — y la utilización de estos recursos para comunicar en medio de crisis políticas o en desastres naturales — los casos de Irán, Honduras y Venezuela siguen vigentes y los recientes reportes sobre el tsunami en el Pacífico Sur fluyen y se constituyen como una vía valiosísima de comunicación tanto para los afectados, como para los que vemos desde lejos —. Pero lo que atraviesa esos dos fenómenos es la incorporación de estas prácticas de comunicación en la vida cotidiana, que sólo ocurre cuando los usuarios deciden conectarse a través de uno o más sitios de redes en línea.

Cualesquiera que sean los motivos y propósitos que llevan a los sujetos a ser usuarios, hay un asunto de fondo: la presencia. Se puede estar a una oficina de distancia o al otro lado del mundo, pero la interacción constante en línea llega a ser algo cotidiano, para comunicar el estado de ánimo, relatar una conferencia desde el lugar en que ocurre, compartir enlaces a noticias y comentarlas, etiquetar gente en fotos y videos, comentar lo que publican los otros, conversar tanto sobre el aniversario de Mafalda como sobre las burradas de Juanito, pasar del test más simple en Facebook a la discusión teórica dura, incluso para desafiar lo mismo a la autoridad que a la propia intimidad.

Las vías son muchas y con bastante frecuencia se cruzan, a través de enlaces que llevan de un blog a Facebook, que a su vez está sincronizado con Flickr y Twitter, que a su vez permite compartir fotos en Twitpic o recuperar ranks de YouTube, que a su vez puede conducir al blog y así sucesivamente, de una red a otra, de una persona a otra, quizá de un interés a otro.

En todos estos ejemplos, el común denominador es que el otro se hace presente, aunque sea a distancia; participa, comparte y se involucra; su intervención se materializa en letras, fotos, videos, música, a veces incluso un simple emoticono que confirma que se está ahí.

Las implicaciones del sentido de presencia en las redes sociales en línea son muchas — ya las he discutido en otros espacios[1] —, quizá la más importante tiene que ver con la idea de proximidad, que ha trascendido el plano físico y ha dado lugar a otras formas de entenderla, con la mediación tecnológica. Pensando en las redes sociales en línea, estar lejos no significa estar ausente, porque se puede hacer presencia; pero desaparecer de la cotidianidad de estas redes sí equivale a estar ausente, a perder un lugar en el mapa por falta de contacto.


[1] Flores Márquez, D. (2008). Otras coordenadas: La lógica de formación de redes de bloggers. IX Congreso Latinoamericano de Investigadores de la Comunicación. México: Tecnológico de Monterrey CEM, ALAIC.

 

—- (2009a). La vida en blog: Sentidos del blogging autobiográfico. Tesis de maestría. ITESO, Tlaquepaque, México.

—- (2009b). Estar con los otros: Construcciones de sentido en las redes de bloggers. VII Bienal Iberoamericana de la Comunicación. Chihuahua: Universidad Autónoma de Chihuahua, RAIC.

Las causas comunes tienen lugar

De mi columna en Razón y Palabra.

“La AH1N1 es literalmente un estornudo al lado de nuestras cifras de homicidios”. Lo leí en mi timeline en Twitter. Lo escribió el periodista venezolano Luis Carlos Díaz y se refería a su país. Pero lo mismito se podría decir de México, de Colombia, de otros países, casi siempre latinoamericanos. Unos minutos después, otra bomba: “en el ‘informe’ patito de Felipe [Calderón], lo importante no es lo que dice sino lo que NO dice”. Este otro lo escribió Eoz, músico mexicano. Y no es que tales afirmaciones resulten absolutamente novedosas, podríamos incluso decir que eso ya lo sabemos; es sólo que en estas oraciones tan breves como profundas, una no sabe si maravillarse ante el modo de contarlo o sentarse a llorar frente a lo que relatan.

Han corrido ya muchos bytes — y también mucha tinta — acerca del Internet como el espacio donde cabe todo lo inasible, donde los sujetos comunes pueden expresar prácticamente lo que les dé la gana, sea qué desayunaron hoy, sea una opinión política de peso. Al final de cuentas, tanto lo que en apariencia es irrelevante como lo que parece contribuir al debate público, resulta socialmente importante y académicamente pertinente para el análisis, puesto que permite ver manifestaciones de los procesos socioculturales contemporáneos. Desde mi perspectiva, mirar la conversación sobre política en las redes construidas en Internet, no es relevante por lo político en sí mismo, sino porque se trata de los asuntos que los ciudadanos sitúan en la reflexión pública, por medio de distintas estrategias.

Hace un mes, en este mismo espacio, reflexionaba sobre la potencia de las etiquetas o hashtags en Twitter, que permiten comunicar en torno a asuntos comunes — pensando esto en el sentido de comunidad, no de trivialidad — y que han resultado fundamentales en la conversación sobre determinadas causas, tales como las elecciones en Irán y en Honduras, así como la protesta frente a la represión de medios en Venezuela. Las tres causas siguen vivas en las redes.

Con #IranElection por bandera, los usuarios comparten noticias y sostienen la conversación — fragmentada, pero conversación al fin — en torno al escenario post-electoral en su país; incluso hay quienes ruegan que esto no quede en anécdota y no se olvide como se olvida cuando algo deja de ser noticia: “if you have nothing to say just tweet this: #iranelection #iranelection #iranelection The world must know we are still watching”, plantea una usuaria que se identifica como Maliheh, desde Teheran[1]. A la vez, el movimiento se sostiene en Facebook, en grupos como “100 million Facebook members for democracy in Iran”, “Iran said NO”, “Neda”; así como en sitios como Tribute to Neda Soltani and others[2], donde se documentan los casos de los muertos en las manifestaciones tras las elecciones de junio pasado y donde gente de todo el mundo coloca simbólicamente velas por los que ya no están.

#Honduras continúa aglutinando los twitts contra el golpe de estado y algunos enlaces a noticias. En Facebook, hay grupos como “No al golpe de estado en Honduras”, “Repudiamos el golpe militar en Honduras”, entre otros. A la vez, hay fuerte actividad en blogs como Honduras resiste y vence[3], donde se recuperan videos y noticias, a la vez que se provee de material gráfico y audiovisual para las manifestaciones; o bien, Habla Honduras[4], un proyecto de periodismo ciudadano colaborativo de los hondureños, en el que incluso algunas entradas se publican de manera anónima por cuestiones de seguridad.

Mientras tanto,  a #FreeMediaVe se sumó otra etiqueta de protesta en Twitter: #nomasChávez; con ellas los ciudadanos intercambian consignas en las que se llaman unos a otros a ser críticos y a actuar frente a la represión que les aqueja en Venezuela, por medio de manifestaciones públicas y actos simbólicos como vestirse de blanco. El movimiento ha sido replicado en Facebook, en el grupo “#FreeMediaVe”, mientras que los grupos de “no más Chávez” se multiplican día a día. Los blogs, sobre todo aquéllos dedicados al periodismo ciudadano, reúnen noticias y opiniones en torno a las acciones del presidente Hugo Chávez y de la resistencia frente a ellas.

Tras el necesario recuento, la reflexión que quiero situar en pantalla esta vez es que las causas comunes están situadas geográficamente. Esto pudiese parecer una contradicción, puesto que las lógicas de las redes virtuales no se circunscriben a territorios geográficamente delimitados; sin embargo, las problemáticas en torno a las que convergen millones de usuarios se desarrollan en lugares concretos.

¿Qué es lo que hace que sujetos de todo el mundo apoyen causas locales que se vuelven causas comunes? Probablemente sean, en distintas escalas, la identificación — sea con los implicados, sea con la problemática en sí misma — y la búsqueda de cierta manera de participación política.

Dos casos mexicanos han llamado mi atención recientemente: el de los Ángeles en espera y el del anulismo que derivó en la Asamblea Nacional Ciudadana.

El primer caso emergió a raíz de la tragedia en Hermosillo, el 5 de junio de este año, cuando un incendio en la guardería ABC provocó la muerte de 30 niños, a los que se sumaron 19 más que resultaron heridos y murieron días después. Ante ello se formaron algunos movimientos ciudadanos que hacen uso de su derecho a la comunicación y claman justicia para los niños y sus familias. Desde blogs como Ángeles en espera[5], Movimiento 5 de junio[6], Movimiento ciudadano por la justicia[7] y Grito de protesta[8], los ciudadanos comparten noticias, convocan tanto a acciones de solidaridad con los afectados como a las manifestaciones públicas contra la falta de respuestas por parte de las autoridades correspondientes. Dos de ellos, Movimiento 5 de junio y Grito de protesta, pueden seguirse también en Twitter[9]. En Facebook se abrieron grupos como “Ángeles de Hermosillo” y “Luto en Hermosillo”.

Por otro lado, la Asamblea Nacional Ciudadana es la hija del movimiento anulista. Se trata de grupos de la sociedad civil, que en las pasadas elecciones convocaron a anular intencionalmente el voto, como protesta frente a la ausencia de propuestas viables por parte de los candidatos y ante los pésimos resultados de los gobiernos en turno. Estas agrupaciones dieron origen a la Asamblea Nacional Ciudadana que, apelando al artículo 39 de la Constitución Política Mexicana, ha planteado al Congreso tres demandas: 1) democracia directa efectiva, 2) reducción del presupuesto a partidos, transparencia y rendición de cuentas, 3) candidaturas ciudadanas. Ellos tienen sitio web[10], blog[11], grupo en Facebook y cuenta en Twitter[12], todo bajo el nombre de la Asamblea Nacional Ciudadana, ANCA.

Lo que estos movimientos tienen en común puede sintetizarse en torno a tres elementos: la tecnología, la movilización y la búsqueda de participación política. Ambos tienen gran presencia en redes como Facebook, Twitter y blogs; por esas vías convocan, interactúan, suman adeptos y manifiestan lo que difícilmente podrían expresar en los grandes medios de comunicación. Pero es pertinente señalar que sus integrantes han combinado la movilización en Internet con la movilización en la calle, a través de marchas y actividades de recaudación de fondos en el caso de ABC, con asambleas ciudadanas y la discusión pública frente al Congreso el 1 de septiembre — cuando los nuevos diputados se negaron a recibirlos, pero eso, como diría la nana Goya, “es otra historia” —; en la calle convergen los locales, en la red tanto los locales como los lejanos. Además, los dos movimientos convocan a la participación política, por diversas vías; lo que ambos dejan ver, cada uno a su manera, es el desgaste y la prácticamente nula respuesta tanto de las instituciones gubernamentales mexicanas, en sus tres poderes y sus tres niveles, como de los partidos políticos, cualquiera que sea su color.

Las causas comunes les llevaron a identificarse, agruparse y actuar en consecuencia; la creatividad les ha permitido ser visibles y llevar lo local a un escenario más amplio. Ahí es donde, a mi parecer, se conecta la acción de comunicar con las otras acciones políticas en las causas comunes.


[1] Disponible en http://twitter.com/tehranweekly

 

[2] Disponible en http://www.iranian-heroes.org/

[3] Disponible en http://resistenciamorazan.blogspot.com/

[4] Disponible en http://hablahonduras.com/

[5] Disponible en: http://angelesenespera.wordpress.com/

[6] Disponible en: http://www.movimiento5dejunio.org/abc/

[7] Disponible en: http://www.movimientocincodejunio.blogspot.com/

[8] Disponible en: http://gritodeprotesta.tk/

[9] En http://twitter.com/cincodejunio y http://twitter.com/gritodeprotesta respectivamente.

[10] Disponible en: http://www.anciudadana.org/

[11] Disponible en: http://asamblea-ciudadana.blogspot.com/

[12] Disponible en: http://twitter.com/A_N_C_A

#CausasComunes

De mi columna, que se llama igual que este blog, en Razón y Palabra.

“¿Qué estás haciendo?” es la pregunta básica que plantea Twitter a sus millones de usuarios en el mundo. Las respuestas, sin embargo, rebasan la pregunta. Si jugamos una especie de Jeoppardy con Twitter o, lo que es lo mismo, si partimos de las respuestas para intuir las preguntas, nos encontraremos los típicos enunciados de no más de 140 caracteres, respondiendo no sólo qué se está haciendo, sino también qué se está pensando, en qué lugar y con quiénes se está, qué se pretende hacer, qué noticia o actividad o video resultan recomendables y mucho más.

Los usuarios de Twitter tenemos ciertas redes que pueden visibilizarse a través de los seguidores, los que nos siguen y los que seguimos — además de las redes superpuestas que se producen cuando sincronizamos Twitter con Facebook, blogs, Messenger y más —; pero hay otro tipo de redes menos definidas, pero más amplias, en torno a causas comunes. Desde #anadieleimporta[1] y #FollowFriday[2] hasta #FreeMediaVe[3], #Honduras[4] y #iranelection[5], pasando por #TQV[6], #votoMx[7], #votonulo[8] e #IAMCR[9], los usuarios suelen aportar información y opiniones a la discusión deslocalizada y relocalizada a través de hashtags o etiquetas. Lo que este recurso deja ver es una búsqueda de llevar la conversación hacia los interesados en determinados temas.

De acuerdo con un estudio reciente hecho por Reinhardt, Ebner, Beham y Costa (2009), los usuarios suelen emplear Twitter durante los congresos para — en ese orden — compartir recursos, comunicarse con los otros, establecer presencia en línea, tomar notas, participar en discusiones y hacer preguntas. Las razones para el uso de Twitter son diversas, pero todas tienen que ver con lo colectivo: el sentido de comunidad que se produce, la motivación de la participación, la posibilidad de llevar conversaciones paralelas más profundas, la conexión con gente con intereses similares. Algo importante es que en estas conversaciones en Twitter participan tanto algunos de los que se encuentran físicamente presentes en el congreso en cuestión, como otros que intervienen en las discusiones en línea, a pesar de encontrarse físicamente distantes.

Las aportaciones de Reinhardt y sus compañeros pueden ser llevadas más allá del uso de Twitter en conferencias, para pensar el papel de las etiquetas como forma de participación, conexión con gente a la que le interesa lo mismo y encontrarse en un sentido de comunidad.

Las implicaciones de esta construcción de redes tan móviles como afines y tan espontáneas como fugaces son muchas, son dignas de un análisis más profundo y seguramente presentarán diferencias entre ellas.

Pero lo que, a ojo de pájaro, permite ver es, en primer lugar, la complejización de las redes virtuales. Si entendemos por red como un conjunto de nodos interconectados y visualizamos a cada individuo como nodo con enlaces sociales en distintas direcciones de la estructura social (Castells, 2001; Rheingold, 2004; Adler-Lomnitz, 2001), podemos pensar la telaraña de relaciones en que cada sujeto se mueve. Obviamente, no todas estas relaciones son del mismo espesor y, por distintos motivos, no suelen ser para siempre; pero esas redes superpuestas, con sus complejidades, dicen mucho de nuestra vida social contemporánea.

En segundo lugar, las causas comunes que en localidades geográficas solían materializarse principalmente en la calle — en marchas, mantas, graffitis y otras formas de intervención en el espacio urbano —, se vuelven globales con gran facilidad cuando la comunicación de éstas se realiza en Internet y encuentran sujetos afines a ellas. En 1994, todos fuimos Marcos; pero también hubo manifestaciones de unidad y solidaridad frente a los atentados a las Torres Gemelas en EU en 2001 y en Atocha en España en 2004; lo mismo en el estira y afloja, patrocinado por el IFE, entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador; en 2008, las redes fueron fundamentales para el “yes, we can” de Obama en EU; y en 2009, de algún modo, todos somos Irán, Honduras, Venezuela y lo que se acumule. La posibilidad de situar temas complejos en la agenda global ha sido empleada — a veces hasta sin que los usuarios sean plenamente conscientes de ello — y es evidente que, desde plataformas en apariencia inocuas, se hace valer el derecho a la comunicación al tomar la palabra pública.

Finalmente, estas dinámicas permiten ver también lo que no está. Hay vida más allá de las redes sociales mediadas, muchos usuarios de Internet no participan en redes como Twitter o Facebook, pero además muchos seres humanos no tienen acceso a Internet por diversas razones… y los problemas sociales, visibilizados en gran cantidad de #CausasComunes, de todos modos existen, a la vez que las discusiones en torno a ellas rebasan las redes mediadas. Hay en esto un asunto de fondo, si bien la comunicación es, siguiendo a Michel de Certeau (1995), una acción simbólica de toma del poder, hay una serie de asuntos que la sola comunicación — con todo lo que implica, que es mucho — no resuelve: comunicar nos lleva a compartir, discutir, organizarnos, ser conscientes, ser visibles; pero este ejercicio en sí mismo no da concesiones a radios comunitarias en México, no revierte la represión en Venezuela y tampoco resucita muertos en Honduras e Irán, es decir, no soluciona de fondo los problemas políticos, sociales, económicos, culturales o tecnológicos.

¿En qué punto se conecta, entonces, la acción de comunicar con las otras acciones políticas en las causas comunes globales? ¿Ustedes qué creen?

Referencias

Adler-Lomnitz, L. (2001). Redes sociales, cultura y poder. Ensayos de antropología latinoamericana. México: Porrúa.

Castells, M. (2001). La era de la información: Economía, sociedad y cultura. Volumen I: La sociedad red. México: Siglo Veintiuno Editores.

De Certeau, M. (1995). La toma de la palabra y otros escritos políticos. México: UIA, ITESO.

Reinhardt, W., M. Ebner, G. Beham, C. Costa (2009). How people are using Twitter during conferences. 5th EduMedia Conference. Salzburg. Recuperado el 25 de Julio de 2009 de http://lamp.tu-graz.ac.at/~i203/ebner/publication/09_edumedia.pdf

Rheingold, H. (2004). Multitudes inteligentes. La próxima revolución social. Barcelona: Gedisa.


[1] Etiqueta destinada a lo aparentemente irrelevante. Puede verse en: http://twitter.com/#search?q=%23anadieleimporta

 

[2] Con tal etiqueta, los twitteros recomiendasn a qué otros twitteros seguir. Puede verse en: http://twitter.com/#search?q=%23followfriday y http://twitter.com/#search?q=%23ff

[3] Identifica la discusión sobre el descontento frente al cierre de 34 estaciones de radio en Venezuela, por orden gubernamental, el 2 de agosto de este año. Puede verse en: http://twitter.com/#search?q=freemediave

[4] Etiqueta empleada en los twitts que buscan documentar la situación política en Honduras, tras el golpe de Estado en junio pasado. Puede verse en: http://twitter.com/#search?q=honduras

[5] Concentra la discusión sobre la situación política, tras las elecciones el 12 de junio del presente año. Puede verse en: http://twitter.com/#search?q=%23iranelection

[6] Esta etiqueta que se emplea para las conversaciones acerca de Tequila Valley, la comunidad web de México. Puede verse en: http://twitter.com/#search?q=%23TQV

[7] Con esta etiqueta se identificaron las aportaciones de información y la discusión sobre las recientes elecciones en México. Puede verse en: http://twitter.com/#search?q=votomx

[8] El movimiento anulista en México se identificó con esta etiqueta. Puede verse en: http://twitter.com/#search?q=votonulo

[9] Tal etiqueta fue empleada para agrupar las discusiones paralelas, durante la IAMCR Conference 2009, realizada en julio en la Ciudad de México. Puede verse en: http://twitter.com/#search?q=votonulo

#FreeMediaVe: de libertad de expresión, poder y medios

Mentiría si dijera que no puedo creer lo que he leído: que en Venezuela quedaron fuera del aire, por orden gubernamental, 34 estaciones de radio. De algún modo, ya ni me sorprende, porque la cantidad (incuantificable, por cierto) de atropellos a los derechos humanos en todo el mundo, no corresponde al imaginario de mundo civilizado y cordial, que muchos tuvimos alguna vez en la vida. Concretamente, hablando del derecho a la comunicación, es impresionante que a estas alturas se quieran callar tantas voces así como así; lo público no le pertenece al poder en turno, lo público es de todos y las voces diversas son de todos.

Pero, ¿qué pasa cuando se silencian unas voces? Emergen otras, o bien, las mismas en otros lados y de pronto el murmullo se vuelve un grito. Así ha ocurrido con Venezuela estos días (y antes con Honduras y con Irán y más), los twitteros venezolanos han empleado la etiqueta #FreeMediaVe para hablar del asunto, para brincarse al poder y hacer uso de su legítimo derecho a la comunicación; sobra decir que, como en otras ocasiones, me enteré de los sucesos a través de Twitter y Facebook. A la toma de la palabra pública para informar lo que está ocurriendo y manifestar (casi siempre) el desacuerdo, se suma la creatividad cotidiana según Michel de Certeau… qué mejor muestra que esta imagen, Chávez vs Twitter, de Barkach, para hacer frente a la represión del gobierno de Chávez.

Chávez vs Twitter 20090802

Finalmente, lo que se observa son lógicas distintas, a los gobiernos se les olvida que los ciudadanos con acceso a las TIC (que serán minoría, pero son una presencia indudable) tienen otras vías para expresarse y para convocar a los muchos en torno a ciertas causas. Pero, dentro de todo lo maravillosa que puede resultar la toma de la palabra pública por los ciudadanos en casos como éste, hay algo de fondo que me hace ruido y que, he de confesar, me duele bastante y que sólo puedo explicar con la frase que dice el Comediante en The Watchmen, rebosando amargura y sarcasmo:

¿Que qué ha sido del sueño americano ? Se ha hecho realidad. Está en las calles. Ahora mismo lo estás viendo…

Lo mismito creo que nos pasó con el sueño del siglo XXI de progreso y mil maravillas, aquí está nuestro progreso, aquí está nuestra libertad. Quizá lo que me resulta más doloroso es pensar que lo de Venezuela no es un caso aislado, lo acabamos de ver con Honduras e Irán, lo vemos en México con las radios comunitarias (Raúl Trejo Delarbre lo expone acá de modo inmejorable), lo vemos en muchos lados y las luchas de cada lado se hacen globales. Lo que más me sorprende es que ya no nos sorprende, ya nada más nos duele. Habrá que traducir el dolor en acción.

ángeles en espera: de la tragedia a la participación ciudadana

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Como muchos sabemos, hace menos de dos meses hubo un incendio en la guardería ABC, en Hermosillo, Sonora; en él murieron más de 30 niños y se ha dado a conocer que en este tiempo la cifra de muertos ha llegado a 49. Bien sabemos la historia de injusticias que se ha visibilizado en estos días, en que los inocentes sufren (los niños lastimados o muertos y sus padres que los ven sufrir o los han perdido), mientras los gobiernos no han ofrecido respuestas oportunas ante las demandas ciudadanas de justicia. El Blog de Participación Ciudadana es parte de las acciones de un movimiento ciudadano independiente que busca justicia para los niños y sus familias,en pleno uso de su derecho a la comunicación.

Ángelesenespera blog

En este blog, se recuperan testimonios y aportan información sobre la tragedia, las formas de ayudar a los afectados y las actividades del movimiento. Los integrantes se expresan públicamente a través de ésta y otras vías, tejen redes con otros ciudadanos (algunos geográficamente distantes) y construyen memoria de lo ocurrido, cosa muy importante en tiempos como los nuestros, donde, a decir de Jesús Martín Barbero, lo común es que se produzca presente y se fabrique olvido.