La búsqueda de mirar más allá: El G1 de AMIC y el viraje hacia lo público y lo político

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Hace por lo menos un año que los participantes constantes del G1 de AMIC (grupo de investigación sobre nuevas tecnologías, internet y sociedad de la información) entramos en una especie de etapa auto-reflexiva, a partir de la pregunta por las preguntas que nos hemos hecho a través de estos años. La discusión de este año fue, quizás, una de las más ricas en muchos sentidos.

Este año —en el que, por cierto, hubo menos ponencias, pero de mayor calidad— fue posible identificar dos tendencias en el grupo: una en torno a las identidades, la performatividad y las interfaces[1], que da continuidad y profundiza lo que habíamos trabajado en los años previos; otra que constituye un viraje hacia las preguntas por lo público y lo político[2].

Quienes llevamos varios años en el grupo observamos diversos desplazamientos temáticos, teóricos y metodológicos. Temáticamente, vamos superando esta especie de mediacentrismo que durante varios años arrastramos. Dejamos de hablar de blogs, Second Life, Facebook o Twitter, para hablar de procesos comunicativos más amplios. Teóricamente, parece que todos los caminos llevan a la lingüística, la semiótica, la psicología, la filosofía política y la sociología de movimientos sociales, en la búsqueda de abordajes que den cuenta de la complejidad de estas prácticas de comunicación. Metodológicamente, nuestros abordajes cualitativos de siempre se han enriquecido con lo cuantitativo —sobre todo a partir del trabajo con big data— y lo mixto.

Tanto en las sesiones como en los pasillos, nos preguntamos más de una vez cuál es la especificidad de nuestro grupo, cuando en todos los grupos hay discusiones que implican mediaciones tecnológicas (en educación, audiencias, periodismo y más) y cuando —disculpen todos por ser tan necia con este punto— nuestras nuevas tecnologías se han hecho viejas. Quizás este momento de incertidumbres, que nos resulta tan desafiante y emocionante, es la señal de que nuestro grupo está madurando. Ya veremos qué depara el próximo año.

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[1] En esta línea pueden situarse las ponencias de Jorge Hidalgo Toledo (Hipermediatización: prácticas performativas y cambios estruc- turales en la construcción de las constelaciones e identidades hipermediales), Gabriel Pérez Salazar, Francesco Gervasi y Basilia Fernanda Cuevas (Expresión de identidades religiosas en línea: El caso de la Santa Muerte en Facebook), Jacob Bañuelos Capistrán (Documentalismo conversacional en Instagram: interface e interactividad multidimensional), Raquel Espinosa Castañeda (Generación de imágenes mentales a partir de la percepción virtual táctil en personas ciegas utilizando tecnologías de realidad virtual y sistemas hápticos), Magdalena López de Anda (Genealogía de los Mundos Virtuales: del relato al inventario) y Josela Romero López (El talante polisémico de la noción redes sociales).

[2] Esta línea se integra por las ponencias de María de la Luz Casas Pérez (Ciudades inteligentes y ambientes de comunicación digital), Amílcar Chavarría Cruz (Esfera pública, de lo tangible a lo digital. Twitter en las Elecciones Presidenciales México 2012), Guiomar Rovira Sancho (La política en las redes digitales: un espacio sin aura), Miguel Angel Rivera Herrera (¿Interacción política en el marco de la Sociedad de la Información?: Un análisis del uso de la red social Twitter por ciudadanos y candidatos presidenciales en la elección México 2012), Jacobo Nájera, Paola Ricaurte Quijano y Jesús Robles Maloof (Las sociedades de control: biopoder, tecnología y vigilancia de Estado), la mía (La red, la calle y los medios: Tres escenarios para el estudio de la expresión pública de los activistas) y la de Juan Manuel Ávalos González, que no alcanzó a llegar, pero que es un elemento constante en este grupo  (Disidencia juvenil y medios digitales. Aproximación a la experiencia del #YoSoy132 Tijuana).

El retorno de AMIC a los asuntos públicos

Fátima Fernández Christlieb, quien fue la primera presidenta de la AMIC (Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación), señaló en el Encuentro del año pasado, que esta comunidad se había encerrado en la academia y se había olvidado de su responsabilidad social. El Encuentro de 2014 fue un regreso a la discusión sobre los asuntos públicos.

La coyuntura de la legislación sobre telecomunicaciones fue el centro de atención de los investigadores desde semanas antes del encuentro. Las contradicciones entre la reforma constitucional promulgada en 2013 y la iniciativa de ley propuesta en 2014 derivó en el pronunciamiento de ésta y otras comunidades académicas: tanto la AMIC como el CONEICC (Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación en Ciencias de la Comunicación) —este último en conjunto con la AMEDI (Asociación Mexicana del Derecho a la Información)— presentaron sus posicionamientos y establecieron encuentros con legisladores.

El Encuentro AMIC 2014, celebrado en San Luis Potosí, tuvo como constante la discusión sobre estos cambios en la legislación.

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La conferencia inaugural, a cargo de Martín Becerra (profesor-investigador en la Universidad Nacional de Quilmes, la Universidad de Buenos Aires y el CONICET) abordó las nuevas regulaciones en telecomunicaciones, en relación con la concentración de la propiedad mediática. Señaló que América Latina es una de las regiones con mayores niveles de concentración y que, en ella, los medios son poco regulados, pero muy controlados mediante otros mecanismos. La concentración, señaló, es una amenaza indirecta para la libertad de expresión. Con las regulaciones en América del Sur no vemos una desconcentración, sino una rearticulación de fuerzas mercantiles. El cambio regulatorio en México es concesivo con los grupos de medios y duro contra las telecomunicaciones, mientras que en Argentina es al revés; al parecer en ningún país latinoamericano avanzan al parejo. La complejidad radica en que el objeto a regular es un objeto en movimiento, en constante transformación.

El primer panel, “La reforma constitucional y la ley secundaria en materia de telecomunicaciones, radiodifusión y competencia económica”, reunió a Alejandro Navarrete (comisionado del IFETEL), Beatriz Solís Leree (UAM Xochimilco), Aleida Calleja (Observatorio Latinoamericano de Políticas de Comunicación), Agustín Ramírez (AMEDI) y Javier Corral (senador). Beatriz Solís Leree y Aleida Calleja enfatizaron la inconstitucionalidad de la iniciativa de ley, su carácter de contrarreforma al presentar planteamientos que contradicen la reforma aprobada el año pasado, así como la vulneración de la autonomía del IFETEL. Agustín Ramírez se refirió a la ausencia precisamente del IFETEL en la discusión sobre la reforma y recordó el papel de este instituto como órgano regulador, frente a lo que había señalado Alejandro Navarrete sobre el carácter de órgano técnico, sin posibilidades de tomar decisiones. Mientras que Javier Corral expresó su oposición a la iniciativa de ley, coincidió en que contraviene lo aprobado en la reforma constitucional y alertó sobre el peligro del regreso al control gubernamental.

El segundo panel, “La investigación de la comunicación ante la reforma constitucional. Nuevos objetivos y procesos de estudio”, reunió a Alma Rosa Alva de la Selva (UNAM), Javier Esteinou Madrid (UNAM), Aimée Vega Montiel (UNAM) y Enrique Sánchez Ruiz (Universidad de Guadalajara). Alma Rosa Alva de la Selva señaló la importancia de trascender la coyuntura y situó a la economía política de la comunicación como una excelente vía para analizar estos procesos. Javier Esteinou Madrid recuperó la discusión sobre la oposición tan evidente entre la reforma constitucional de 2013 y la iniciativa de leyes secundarias de 2014, en términos de un debilitamiento del Estado mexicano. Aimée Vega Montiel defendió la perspectiva de derechos humanos de las mujeres en relación con los derechos humanos de las audiencias. Señaló que la reforma constitucional en telecomunicaciones de 2013 no asumió la Plataforma de Beijing y, además, que no existe una política formal de género y de comunicación en las regulaciones de medios en América Latina. Por ello, señaló, es tan importante transformar nuestros resultados de investigación en acciones política. En su oportunidad, Enrique Sánchez Ruiz señaló que el análisis de la reforma en telecomunicaciones requiere articular la teoría de comunicación con otras disciplinas sociales. El enfoque de economía política es necesario, dijo. Sobre todo, es importante no perder de vista la dimensión política: que la gente participe o no, es un asunto de cultura política.

El tercer panel fue “Audiencias, consumidores y medios públicos”. En él participaron Guillermo Orozco Gómez (Universidad de Guadalajara), Patricia Ortega (UAM Xochimilco), Gabriel Sosa Plata (UAM Xochimilco / ombudsman en Noticias MVS) y Adriana Labardini (comisionada de IFETEL). Guillermo Orozco señaló que las audiencias han sido soslayadas en la reforma, lo cual habla de u gran desconocimiento. Patricia Ortega señaló que, como audiencias, tenemos derecho a tener medios públicos y recordó que, históricamente, el Estado mexicano ha favorecido los medios comerciales en detrimento de los medios públicos. Gabriel Sosa Plata criticó la contradicción entre la reforma constitucional, que incorpora algunos derechos ciudadanos y derechos de las audiencias, mientras la iniciativa de ley no recupera estos planteamientos. Además, enfatizó que si no hay un modelo democrático de medios de comunicación, debemos trabajar para que así sea. Finalmente, Adriana Labardini dijo que los servidores públicos tienen una gran responsabilidad, pero la posibilidad de cambio está en los ciudadanos.

En suma, la discusión dejó ver acuerdos entre los académicos, activistas y el legislador que participó. Asimismo, los comisionados de IFETEL perdieron la oportunidad de presentar una posición en la discusión, aunque también es claro que se encontraban en una posición complicada. Como señalé en el principio de este post, el Encuentro AMIC de este año recuperó una discusión en curso acerca de la reforma constitucional y las leyes secundarias. Si bien se trata de una discusión que importa —o debería importar a todos los ciudadanos—, la responsabilidad de los especialistas en comunicación es innegable. De ahí que sea tan relevante que la AMIC haya luchado por el diálogo con los legisladores y haya recuperado su carácter como una comunidad académica comprometida con los asuntos públicos. La discusión continuará.

Caleidoscopio, la comunicación y los memes

Caleidoscopio, la revista académica del Centro de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, tendrá el próximo lunes la presentación de sus números 28 y 30. Se trata de números especiales, con motivo del 30 aniversario de las carreras de Comunicación en la universidad, que fue celebrado el año pasado. Estas ediciones fueron trabajadas bajo la coordinación de Rebeca Padilla y Norma Medina y cuentan con artículos de investigadores de varios países: Saúl Lázaro Altamirano, Janny Amaya Trujillo, Mónica Barrientos Bueno, François Demers, Víctor Fonseca López, Raúl Fuentes Navarro, Citlalli González Ponce, Magdalena López de Anda, Miguel Cedeño Navarro, José Manuel López Romero, Luz Estela Quezada Viay, Blanca Racioppe, Marta Rizo García, Frida Rodelo Amezcua, Aurora Terán Fuentes y también hay uno mío.

Como presentador participará Gabriel Pérez Salazar (UAdeC Saltillo), quien además impartirá la conferencia «Memes en internet. Una propuesta de análisis teórico». Conozco la calidad del trabajo de Gabriel y ya muero de ganas de escuchar su conferencia.

La presentación es el lunes 12 de mayo, a las 6 de la tarde, en el Auditorio Ignacio T. Chávez de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. La conferencia es el mismo día y en el mismo lugar, pero a las 7 de la noche.

IR 14.0, el rigor y el dinamismo

En el maratón académico de octubre de 2013, una de las escalas que tuve fue en Denver, en IR 14.0, la conferencia anual de la Association of Internet Researchers (AoIR). He de decir que ha sido una de las mejores experiencias académicas de mi vida. Todo empezó varios meses antes, cuando envié mi propuesta de ponencia y esperé pacientemente el dictamen; lo que recibí no fue sólo una carta de aceptación o de rechazo, como habitualmente se hace en los congresos, sino que incluía el resultado del dictamen doble ciego, con comentarios muy interesantes y recomendaciones específicas para mejorar la ponencia. Eso es una maravilla, porque deja ver un esfuerzo por mantener altos estándares académicos y, a la vez, por entrar en una especie de diálogo constructivo. Otro de los aspectos sobresalientes es que no existen grupos temáticos permanentes, sino que la participación de los ponentes se programa junto con aquellos que trabajen en líneas de investigación similares, una vez que fueron aceptadas las ponencias. Los grupos temáticos permanentes que hay en otros congresos (como el de la IAMCR, la ALAIC o la AMIC) tienen la ventaja de que es posible construir redes y de establecer un diálogo continuo a través de los años. Sin embargo, el esquema que parte de los trabajos y no de los grupos (que también es empleado por FLACSO) es interesante, porque permite un mayor dinamismo y de tener contacto con una mayor diversidad de investigadores y propuestas. También permite mantener cierta horizontalidad, puesto que, al no haber grupos permanentes, tampoco hay coordinaciones permanentes; por el contrario, todo el mundo puede ser chair. Quizá lo más novedoso y desafiante para mí fue acercarme a formatos más dinámicos, como el fishbowl y las ignite sessions. El fishbowl permite discutir asuntos en una lógica participativa, donde el peso no está en el panel de expertos, sino en la interacción y las aportaciones que otros de los presentes puedan hacer. Las ignite sessions son exposiciones muy rápidas, orientadas a detonar el interés por algún asunto. Estas últimas tuvieron críticas importantes: no promueven la participación y no son una alternativa fácil para aquellos cuyo primer idioma es diferente al inglés (al ser un encuentro académico mayoritariamente anglosajón, sólo hay un idioma oficial: el inglés). Como sea, estos formatos hablan de una comunidad académica menos rígida, más viva, más abierta a experimentar.

Hace 4 años, Jorge Mercado y Javier Arredondo, dos estudiantes del Tec de Monterrey, fueron asesinados frente a la puerta de su universidad. La versión oficial en aquel momento fue que eran o habían sido confundidos con sicarios, pero fue demostrado que se trataba de jóvenes estudiantes cuyo grave error fue estar en la escuela en el momento del encuentro armado. Ahora, un grupo de jóvenes ha llamado a no olvidar y a limpiar la memoria ensuciada. Se han movilizado en Monterrey para recordar a sus compañeros y las otras víctimas que la guerra contra el narcotráfico.

Desde esta pantalla, me solidarizo con ellos, porque alguna vez fui parte del Tec, porque toda la vida he sido estudiante y porque, como mexicana, me da vergüenza y horror el trato que los ciudadanos comunes tienen/tenemos por parte de la autoridad. Nadie debería ser más un daño colateral. Todos tenemos dignidad. Por eso, hoy #TodosSomosJorgeyJavier.

#TodosSomosJorgeyJavier

Eduardo Restrepo, Stuart Hall y el pensamiento sin garantías

Participar en congresos académicos sirve para muchas cosas. En octubre pasado (a.k.a. el mes del maratón académico) me colé al primer encuentro de la Red Latinoamericana de Posgrados en Estudios Culturales, en la UAA. Más allá de volver a escuchar en vivo a Gilberto Giménez (ésta fue la segunda vez, la primera fue en el ITESO hace seis años), el gran descubrimiento para mí fue Eduardo Restrepo, un antropólogo colombiano que habló de Stuart Hall y su vínculo con los estudios culturales latinoamericanos. El relato que hizo Restrepo de Hall hizo que me dieran unas ganas locas de leerlo. Sucede que los itesianos estamos más cercanos a los estudios culturales de Raymond Williams que a los de Stuart Hall. Precisamente por eso, la recomendación que hizo Restrepo, de leer Sin garantías, de Hall, me ha resultado tan significativa.

Alain Touraine, los movimientos sociales y los derechos humanos

Hace muchos meses que pretendía escribir este post, pero como ha dicho Italo Calvino en Si una noche de invierno un viajero…, «es inútil que rabie con la manía de hacer girar hacia atrás los relojes y los calendarios esperando retornar al momento precedente a aquel en el cual ha ocurrido algo que no debía ocurrir». El punto es que, aunque me he tardado mucho, decidí retomar algunas notas que he guardado desde octubre pasado (el mes del maratón académico) sobre el Foro El Poder Hoy de la Cátedra Alain Touraine, en la Universidad Iberoamericana Puebla.

No exagero si digo que asistir a ese foro fue una de las experiencias más interesantes de mi vida académica, tanto por los asuntos que ahí se abordaron, como por la experiencia misma.

La dedicatoria prometida

Ya lo había contado en el post anterior, pero uno de los grandes momentos del Foro fue cuando Boaventura de Sousa dedicó su conferencia al pueblo wixárika, un día después de que dialogara con algunos de sus representantes en Guadalajara. Fue el cumplimiento de una promesa y, a la vez, fue colocar en la mesa una preocupación compartida por diversos movimientos sociales. Boaventura resaltó que el punto común entre las movilizaciones es el sentimiento de indignación frente a la destrucción de la democracia, la reconstrucción de ésta implica celebrar la diversidad y crear una conversación global donde el sur pueda aportar.

Las antorchas encendidas

Los movimientos de los jóvenes, la defensa de los derechos humanos y de la libertad de expresión fueron asuntos clave para la discusión. En las dos conferencias que dio, Alain Touraine situó los derechos humanos como un elemento central de lo social. Los derechos humanos, dijo, están por encima de todas las autoridades y todas las leyes, implican una construcción ética de lo social. El mundo ha dejado de pensarse en términos sociales y es urgente recordar, con Hannah Arendt, que los seres humanos tienen derecho a tener derechos.

El panel «La emergencia de los jóvenes en la crítica y la construcción del poder» en el que participaron Pablo Reyna (Más de 131), Andrés Fielbaum (Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile) e Ignacio Sierra (Democracia Real Ya) permitió conocer la experiencia de activistas jóvenes en las movilizaciones en México, Chile y España que, en esencia, han sido experiencias de recuperación del espacio público, de politización de las generaciones más jóvenes, así como de expresión de las demandas de sectores que tradicionalmente habían sido marginados. Si bien en el discurso de estos jóvenes estaban presentes las dificultades, escucharlos fue esperanzador.

El panel sobre Wikileaks —en el que participaron Kristin Hrafnsson (vocero de Wikileaks), Blanche Petrich y Pedro Miguel (ambos, de La Jornada)— sirvió para discutir sobre las implicaciones de Wikileaks en la política, la economía y los medios de comunicación de nuestros tiempos. De acuerdo con Hrafnsson, cuando en 2010 Wikileaks difundió el vídeo sobre los abusos del ejército estadounidense en Irak, se esperaba la cobertura mediática en torno al crimen de guerra; sin embargo, los medios de comunicación se ocuparon más por preguntarse cómo se había filtrado el vídeo, qué era Wikileaks y quién era Julian Assange. Las reacciones más evidentes han sido del gobierno de Estados Unidos, pero también del poder económico. Pese a todo y, con los años, «no han podido silenciarnos», dijo Hrafnsson.

Del dolor a la gran lección de humildad

Un panel que movió fibras muy sensibles fue aquel en el que participaron Javier Sicilia (Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad) y Roberto Garretón (quien estuviera en su momento en la Vicaría de la Solidaridad, que asistió y documentó los casos de las víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet, en Chile). El relato de Garretón fue tan desgarrador como esperanzador. El relato de Sicilia fue tan doloroso como poético. La gran lección de humildad vino de Alain Touraine, quien permaneció en primera fila casi los tres días que duró el Foro y estuvo siempre atento a los otros, siempre tomando notas. Sobre todo, cuando terminó de hablar Javier Sicilia, Alain Touraine fue el primero en ponerse de pie para darle un aplauso. En nuestro mundito académico desbordante de soberbia, es frecuente ver académicos de cualquier edad (algunos apenas en formación) que piensan que no tienen mucho que aprender de los otros. En octubre, ver a alguien tan grande como Alain Touraine, con 88 años encima y una trayectoria académica increíble, en la búsqueda de aprender de los otros y verlo reconocer con un aplauso de pie a Sicilia fue algo muy emotivo para quienes lo presenciamos. Fue también recordar que en las ciencias sociales nos debemos a los otros.

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Boaventura de Sousa y los wixáricas

A un autor, se le conoce tanto por lo que escribe como por la manera en que actúa. A finales de septiembre y principios de octubre de 2013, la Cátedra Jorge Alonso, en el CIESAS Occidente, organizó un seminario sobre y con Boaventura de Sousa Santos, las primeras dos sesiones fueron sobre la obra de este sociólogo portugués y la tercera y última fue con él. Para mí, estas sesiones significaron un acercamiento intensivo a las epistemologías del sur, el buen vivir, la sociología de las ausencias, la sociología de las emergencias y más. Sobre todo, la última sesión fue una gran oportunidad para escuchar en vivo a la bibliografía y vivir una experiencia muy interesante: Sucede que la sesión comenzó tarde, porque Boaventura se encontraba en otra sala dialogando con un pequeño grupo de wixáricas. Cuando por fin entró en la sala donde lo esperábamos estudiantes y profesores del CIESAS, la UdeG y el ITESO, ofreció una disculpa por la tardanza, pero también dijo que no tendría que disculparse, porque dialogar con ellos y con toda la riqueza de su su cosmovisión fue un asunto de congruencia. Explicó que no conocía la lucha de los wixáricas, pero que fue una gran oportunidad. Expresó que los pueblos indígenas están al frente de la lucha contra esta fase nueva de saqueo de los recursos naturales: «Pensamos que es una lucha de indígenas, pero es una lucha de todos nosotros. Es una lucha por la naturaleza», dijo y enfatizó que estamos en un proceso de destrucción planetaria y de grandes desigualdades sociales. Los wixáricas lo escucharon con gratitud. Al día siguiente, Boaventura dedicó a la comunidad wixárica la conferencia que impartió en la Cátedra Alain Touraine, en la Universidad Iberoamericana Puebla.

Esperanza en los tiempos difíciles: Solalinde en la UAA

Para los demás Solalindes, que tienen otros nombres y apellidos.

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No recuerdo cuándo fue la primera vez que conocí algunas historias terribles de migrantes centroamericanos, cuyo paso por México hacia Estados Unidos, se convirtió en un infierno. Quizá fue con De nadie, el documental de Tin Dirdamal y, después, con los trabajos del periodista salvadoreño Oscar Martínez. Tampoco recuerdo cuándo supe de la existencia de Alejandro Solalinde y su labor de defensa de migrantes, desde su albergue en Ixtepec, aun cuando hay amenazas sobre él. Este reportaje de Emiliano Ruiz Parra, en Gatopardo, es particularmente revelador.

El punto es que la discusión sobre derechos humanos se sitúa casi siempre en los terrenos jurídicos. Por eso me sorprendió tanto que la Defensoría de los Derechos Universitarios en la UAA invitara al padre Alejandro Solalinde, para tener una serie de actividades en las Jornadas de los Derechos Universitarios, en septiembre pasado: una conferencia abierta al público, una rueda de prensa, una charla con profesores, otra con alumnos, una visita a la Casa del Migrante. Ese día en la universidad, Solalinde —que viste sencillo y carga sus cosas en un morralito de Amnistía Internacional— fue capaz de colocar la discusión sobre derechos humanos en otro eje. Pensar en los derechos humanos, dice Solalinde, es reconocer la centralidad de la vida humana, reconocer que la persona tiene dignidad y derechos. Para él, ayudar al migrante no se reduce a asistencia social, se trata de regresarle el valor a esa vida humana que para otros es mercancía.

El gran reto de Solalinde a los universitarios fue recordar nuestra condición humanista. Los universitarios no deberían ir tras el dinero, dijo, sino ser subversivos, en el sentido de rebelarnos contra el orden hegemónico que deja abajo al ser humano y más abajo a las mujeres. Cuando alguien exclamó gustosa que lo admira, respondió que “con admiración no van a cambiar México”. Eso, que le dijo a una persona, nos dejó mudos a todos y, muy probablemente, con la pregunta de cómo podemos ir más allá de la admiración hacia quienes transforman nuestra realidad social y ser agentes de transformación también. Las respuestas simples pueden ir desde la ambición de hacer un cambio profundo, hasta la ingenuidad de pensar que basta con los cambios pequeños en la vida cotidiana. Pero tengo la impresión de que esas respuestas no contestan la pregunta realmente.

Ahora mismo, hacen falta muchos Solalindes que cuestionen el orden social dominante y contribuyan a su transformación. Ahora mismo, hay también otros muchos Solalindes, con otros nombres y apellidos, que trabajan en la defensa de los migrantes, pero también de las mujeres, la diversidad sexual, la cultura, o el medio ambiente; que evidencian las grandes inequidades y proponen proyectos diversos para un mundo mejor. La gran contradicción de los tiempos difíciles es que, en medio de lo terrible, persiste la esperanza.

Maratón académico

Este semestre tuve la fortuna de vivir un maratón académico increíble, que me ha dejado grandes experiencias en muchos sentidos. Todo fue tan rápido, que apenas comienzo a poner en orden mis ideas para contarlo. El maratón comenzó el 30 de septiembre, con la visita del padre Alejandro Solalinde a las Jornadas de los Derechos Universitarios en la UAA. Por las mismas fechas, participé en la Cátedra Jorge Alonso, en el CIESAS Occidente, que tuvo como invitado a Boaventura de Sousa. En octubre fui con una amiga a la Cátedra Alain Touraine, en la Universidad Iberoamericana Puebla; ahí ambas nos sorprendimos con la presencia de académicos y activistas y con Alain Touraine himself. También en octubre, me colé a un encuentro académico que marcó la constitución de la Red Latinoamericana de Posgrados en Estudios Culturales, en la UAA, en el cual se hizo un homenaje a Gilberto Giménez. Días después, viajé a Denver, para participar en IR 14.0, el encuentro anual de la Association of Internet Researchers, cuyo tema central este año fue resistencia y apropiación. Para finalizar el mes de octubre, regresé para estar en el congreso del 30 aniversario de las carreras de Comunicación, en la UAA. Se trató de seis semanas muy intensas, llenas de pistas, preguntas y, sobre todo, de una especie de renovación del entusiasmo por la comunicación y las ciencias sociales, así como de esperanza en la búsqueda de un mundo mejor. De esto tratarán los posts de los próximos días.